El cine nos ha hecho creer que jincar en la playa es lo más, que la arena introducida por todos tus orificios no rasca, que la brisa de las noches de julio es cálida y no se te van a congelar las pelotillas o que vas a encontrar un arenal desierto para echar un polvo con placidez sin exponerte a los mirones...
Sin embargo, se desdeña el polvete dominguero de toda la vida que es de lo más práctico. Tiras pal monte y te llevas a la churri comodamente en el coche hasta cualquier claro alejado, te marcas un picnic como tiene que ser y, en lugar de siesta, polvete sobre la misma manta de la comida:
Luego, si eso, incluso podeis echaros la siesta en el mismo sitio. Sólo un par de precauciones: procura recoger antes los restos de comida metiéndolos en una bolsa para que las hormigas no os atosiguen y follad sobre la manta como si fuera una cama.
Otras alternativas como usar una roca o hacerlo contra un pino suelen rascar bastante o dejaros pringaos de resina que luego no se quita fácil.