Elena Anaya nunca ha sido una actriz pasada de peso pero con lo guapa que estaba en esta foto de la revista Vogue en 2004 o cuando ese mismo año nos mordio en la yugular con su papel de vampiresa en Van Helsing compitiendo en sensualidad con la mismisima Kate Beckinsale. Y ahora viéndola con su nuevo look rubio y con una delgadez extrema se me encoge el corazón.
Malditos sean Karl Lagerfeld y todos los diseñadores que han convertido las pasarelas en un desfile de esqueletos. Con ello han conseguido que un gran número de mujeres traten de imitar esos nocivos modelos para meterse en las irreales tallas que inundan las tiendas de ropa.
Como muchas otras actrices (Angelina Jolie, Keira Knightley...) Elena Anaya no ha escapado a esta maldita moda. Donde queda aquella jovencita picantona de Familia, o el desbordante erotismo de su papel en Lucia y el sexo de Julio Meden. Seguramente si hoy vieramos a Elena Anaya en esta escena de Rencor junto a Jorge Perrugoria nos llamaría más la atención su escualida figura que sus bonitos pechos. Una pena.
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