
Los principes de España con el presidente de la república de Chile y su esposa.
Yo cuando leo las palabras "abogado cristiano" (o islamista, o de derechas, o de izquierdas) se me viene a la cabeza un pésimo abogado, malo hasta para defender una causa que le fuese ideológicamente afín. Un abogado -entiendo- debería de ser una persona con la máxima del "vive y deja vivir", libre de prejuicios y, en todo caso, lo suficientemente frío como para disimular sus pasiones.
Pero la gente somos como somos, y tal como hay mecánicos del Real Madrid o panaderos del F. C. Barcelona pues nada, también hay abogados cristianos a los que no les gusta nada que otras personas puedan ser tolerantes con sus semejantes y la princesa española Doña Letizia se topó de bruces con ellos sin prácticamente comerlo ni beberlo.
Y es que allá en tierras chilenas, y en el ámbito de conversaciones privadas, se ve que Doña Letizia fue preguntada por los asuntos del matrimonio homosexual y el aborto así que contestó que estaba muy contenta con una España que respeta los derechos de las personas y que considera a todos sus ciudadanos como iguales.
Pues se ve que los abogados cristianos estos no quieren a una princesa que respete las leyes de nuestro país (¿preferirán a nuestra actual reina? tan elegante y tan... discola en este sentido), así que enseguida enviaron una carta a la Casa Real explicándoles su disconformidad con las declaraciones de nuestra princesa y si Iñaki Navaja Urdangarín lo permite futura reina.
Me temo que estos abogados (que pena que lo sean) no entienden bien el sentido y uso de las leyes que se hacen relativas a los derechos de las personas, A lo mejor el día en que explicaron que los derechos son para quienes quieran ejercerlos y que no obligan a nadie no fueron a clase. O sea, que puede haber una ley que me permita divorciarme, casarme con una mujer o, llegado el caso puede permitirme otra abortar pero en ningún modo me obligan a hacerlo. Tampoco debieron de ir a clase cuando explicaron todo aquello de que la libertad religiosa (y en esta libertad entra el derecho a no creer en dioses de dudosa existencia) es un derecho fundamental del ser humano y... que no es nada bueno que las creencias religiosas se pretendan imponer o convertir en leyes.
No me siento especialmente orgullosa de una princesa que se limitó, como no puede ni debe de ser de otra manera, a respetar las leyes que emanan de nuestro parlamento, lo que si me da soberana verguenza es que en mi país haya gente tan sectaria y cargada de tanta intolerancia. En latín, abogado se dice Advocatus y eso significa "llamado en auxilio" y se caracterizaban y deberían de caracterizarse por defender, buscar y obtener JUSTICIA ¿de verdad alguien puede pensar que el colectivo de abogados cristianos españoles pueden llamarse... abogados?