
Cuentan que cuando un homosexual se hace mayor, y ahora aún no se nota mucho pero se notará, si tiene que acudir a una residencia para mayores se ve obligado forzosamente a regresar al armario (los poquisimos mayores que lograron salir de él) y muchos pensaremos ¿por qué? ¿no vivimos en un estado y en un país (me refiero a España pero hay más) que protege sus derechos?
Si claro, los gobiernos hacen leyes para proteger los derechos de los homosexuales pero... el camino de esas leyes está lleno de piedras, rocas más bien, y una de esas peñas se la ponemos a quienes más deberíamos de respetar: una persona anciana que trabajó toda su vida dando su juventud, y a veces hasta su libertad para que nosotros vivamos mejor.
La mayor parte de residencias para ancianos están gestionadas de un modo u otro por la Iglesia Católica, aunque no pertenezan a la Iglesia, que muchas también, en ellas hay trabajando monjas a punta de pala y bastantes sacerdotes ejercen en ellas su ministerio. Y ahora imaginaos, anciano o anciana, homosexuales ellos, entran en una residencia donde tendrán a varias monjas como cuidadoras ¿como veis a esa persona, contando por ejemplo, que vivió cuarenta años con otro igual y que estuvo profundamente enamorado de él/ella? ¿qué harán o que le dirán las sores a un anciano/a indefenso?
Empieza, timidamente eso si, a haber iniciativas para paliar este problema, hay quienes crean residencias para mayores homosexuales, pero no me parece lo ideal ¿por qué tenemos que encerrarlos en un gueto? ¿por qué no se puede obligar a los homofobos, sean quienes sean, a respetar a los homosexuales que ningún daño le hacen a nadie?