
Representación de Ruth y Noemí
En Ruth 1: 16-17 podemos leer algo parecido a una declaración de amor un tanto particular: No insistas más en que me separe de ti. Donde tu vayas, yo iré; donde tu vivas, yo viviré; tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, yo moriré y allí me enterrarán. Juro hoy solemnemente ante Dios que sólo la muerte nos ha de separar. Todo esto le dice Ruth a su suegra Noemí.
Hay quien ve en estas palabras una mera declaración de cariño de la nuera (Ruth) hacia su suegra y no falta, claro, quien diga que eso es demasiado amor por parte de la nuera de Noemí hacia ella, teniendo en cuenta el tradicional "odio" (así, entre comillas) que las nueras suelen profesar a las suegras, la verdad, parece un tanto extraño que Ruth quisiese tanto a la suya sin otro motivo que el mero lazo familiar de ser la madre de su marido. Claro que hay que tener en cuenta que ambas tenían hijos, o sea... como se decía en aquellos tiempos... conocían varón.
Parece ser que hubo más santos y algún que otro personaje bíblico que puede ser relacionado con la homosexualidad como son los casos de las santas Felicitas y Perpetua o de los santos mártires San Sergio y San Baco y que en los primeros años del cristianismo la comunidad cristiana era mucho más tolerante que ahora con la homosexualidad que ahora.

Podría ser muy bien una representación de San Sergio y San Baco.
Supongo que en algún momento de la historia del cristianismo a alguna autoridad eclesiastica se le ocurrió que teniamos que ser más santos y se puso a prohibir lo que Dios quizás nunca prohibió (¿para que iba a concedernos la posiblidad de ser homosexuales si a él no le gustaba y siendo todo poderoso?) a partir de ahí, negarnos pan y sal a homosexuales de cualquier índole y condición fue solo un pequeño paso.
Menos mal que no todos los sacerdotes y monjas piensan como las autoridades eclesiasticas y algunos/as creen que los homosexuales también tenemos derecho a disfrutar de un Dios justo y bueno. Es el caso del sacerdote Robert Cougan parroco de El Saltillo (México) que cada último domingo de mes celebra una eucaristía para homosexuales con el fin de promover la igualdad, el respeto entre los feligreses y la sociedad en general. Menos mal que en el seno de la Iglesia Católica no hay solo sepulcros blanqueados y llenos de podredumbre por dentro, también hay gente que cree que todos somos hijos de Dios y en la medida que puede ayuda a normalizar situaciones que nunca debieron de ser anómalas.
Una pregunta para los que sois católicos practicantes ¿iriais a una misa en la que el párroco diese un sermón en el cual explicase que los homosexuales tienen los mismos derechos que cualquier persona y que no es pecado ser homosexual? ¿qué hariais si de repente el cura de vuestra parroquia empezase a predicar en ese sentido?