Marcela Romero -cuenta- que le hubiese gustado seguir estudiando, pero un buen día le echó valor allá en Buenos Aires y le dijo al mundo que estaba en un cuerpo equivocado, una mujer en cuerpo de hombre. Al asumirse como mujer... no pudo seguir estudiando.
Dice también que hasta ahora no supo lo que era eso tan bonito de vivir en un país democrático porque esa democracia que había para los demás, a ella, como mujer encerrada en un cuerpo masculino... no le llegaba. Y es más que posible que así fuese, conozco a una chica que sufrió tanto como Marcela, o puede que más, no lo se.
Pero Marcela parece que siempre fue una luchadora, y peleó, por sus derechos y por los de otras como ella desde la vicepresidencia de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina, en Agosto pasado y tras diez años de peleas judiciales consiguió que en su documento de identidad figurase su nombre como mujer.
Hace nada, la Comisión de Familia y Mujer de la Cámara de Diputados de su país la reconoció, entre otras como mujer del año. Hay, claro, quien considera algo así una "verguenza nacional", no lo creo yo así, más bien lo considero un gran avance para una nación como Argentina y para él mundo.
No se vosotros lo que pensais pero yo creo que verguenza nacional sería demostrar intolerancia hacia quien ningún daño hace al resto de la sociedad.
Hace mucho escribiste un post sobre la discriminacion hacia la comunidad gay en general pero un poco mas profundizada con respecto a las personas transgeneros y transexuales creo que tu amiga Lia fue el tema, y mira quiza tomo un buen de tiempo y es un paso pequeno en un solo pais pero asi comienzan las cosas. Si no fuera por stonewall el movimiento de los derechos civiles Gay no hubiese comenzado quiza el reconocimiento de marcela sea ese pequena paso hacia un futuro mas inclusivo para la comunidad transexual,transgenero y transvesti. Buen post como de costumbre
Pues claro que siStarinextasis, casi todo en derechos sociales son eso, pequeños pasos que se van haciendo más grandes hasta que se convierten en pisotones y de ahí a una carrera imparable.