
Hace unos años conocí a un chico que era vigilante de seguridad de una empresa, solía pasar muchas noches encerrado en un cuartito dando cabezadas de puro aburrimiento y mirando para unos monitores de TV a través de los que veía las calles límitrofes al recinto que él vigilaba.
Su único entretenimiento sucedía alguna noche que otra cuando por una esquina llegaba una parejita que se sentaba en un banco y comenzaban a darse morreitos y a meterse mano, una noche ya de madrugada, se ve que venían calentorros de más y echaron un polvo sobre aquel banco, este chico solía llamarle a aquello "la sesión porno".
Pero claro, a la vez con aquella parejita y sus cámaras de seguridad le surgió una deformación profesional que lo atormentaba levemente en algunas ocasiones: cuando estaba con una chica y se disponía a besarla o algo más en algún lugar público, al aire libre, lo miraba y remiraba todo en busca de posibles cámaras de seguridad.
Se ve que el Sr. policía de la foto superior, que trabaja allá en la ciudad de Santa Fe, en Nuevo Mexico (EE.UU) no sufre esa deformación profesional, o también puede ser que no se entere de nada o que le de lo mismo ocho que ochenta, el caso es que mientras patrullaba una zona le surgió lo de echar un polvete y se puso a la faena.
No se que pensais vosotros sobre el asunto, pero yo a este policía lo sancionaba severamente, muy severamente, y no porque echase un polvo en un lugar público en horario de trabajo, no, eso es lo de menos ¡lo realmente malo es que este policía no es demasiado bueno en su oficio! así que convendría espabilarlo un poco ¿si no se entera de donde están unas cámaras de seguridad... de verdad está capacitado para ver y descubrir los delitos que pueden cometerse a su alrededor? yo para mi que no se entera de nada.