Una vez en el pueblecito de mi novio la Guardia Civil detuvo a un vecino ya muy mayor, y que durante toda su vida había tenido una conducta irreprochable, por posesión de dos plantas de marihuana. Lo curioso del caso es que las tenía en un macetero a la puerta de su casa, a la vista de todos.
Cuando interrogaron al buen hombre, el contó que aquellas plantas posiblemente procedían de las semillas de los pajaritos, y que el supiese no eran nada malo, hasta los guardias se rieron cuando dijo que las había dejado allí porque eran bonitas.
¿Qué había pasado? efectivamente el señor criaba pajaritos, canarios y periquitos, y como era su afición de jubilado lo hacía con mimo, así que los días que hacía bueno se sentaba en una sillita a la puerta de casa y les seleccionaba las semillitas mejores, para hacerlo soplaba puñados de semillas en sus manos e iba escogiendo las mejores.
Un par de semillas de cañamones cayeron al macetero y ahí nacieron unas plantas de "marihuana" evidentemente por la edad del señor, por la conducta y por lo congruente y comprobable de la historia la Guardia Civil entregó efectivamente las plantas en el juzgado y al señor lo dejó en libertad teniendo que atenerse en el futuro a lo que dispusiese el juzgado.
Así que ahí teníamos a un buen vecino, con una honradez a toda prueba, y al que lejos de tomar por un traficante sus convecinos iban a consolar y animar en tan duro trance. El juzgado envió las plantitas a analizar y como resultó que no tenían alcaloide alguno ahí quedó la historia, en un pequeño disgusto para un buen hombre que ahora selecciona las semillitas dentro de casa, no vayan a caer en tierra fertil.
Y me da que a unas monjitas ugandesas les pasó tres cuartos de lo mismo pero... con mala leche. Resulta que Uganda es el mayor productor de marihuana del este de Africa, así que últimamente la policía intensificó la persecución de esta droga en el país.
Y en su trabajo descubrieron que en la localidad de Masako, al este del país, en un convento regentado por dos monjas las cuales disponían también de los servicios de un portero, fue encontrada media hectarea de plantas de marihuana en medio de una plantación de plataneros.
Las monjas así como el portero al ser interrogados por la policía dijeron que aquellas plantas eran para dar de comer a los cerdos, y a mi me de en la nariz que en esta historia hay alguien muy espabilado que quizás se aprovechó de la buena fe de las monjas, que la verdad, de marihuana mucho no deben de saber.
De momento quedaron todos en libertad, pero me da que no todos son inocentes ¿seré yo sola la que piensa que el portero, aprovechando "el respeto al convento" echó allí sus semillitas pensando que jamás sería descubierto su negocio diciendole a las sores que aquello era una hierba muy buena para los cerdos?