La historia del moscovita de 40 años Konstantin F., bien podría ser un guión de una futura película americana de adolescentes descerebrados.

El hombre llega a la consulta del médico para decirle que quiere alargarse el pene porque lo tiene pequeño.
-"¿Pequeño?" le responde extrañado el médico.
-"Sí, claro, sólo 15 centímetros".
-"Eso, señor mío, es el tamaño standard. Su pene es perfectamente normal, no pequeño".
-"Da igual, yo quiero tener 25 centímetros" responde obstinado.
-"Mire, podría quedar descontento con el resultado, vea usted mismo una réplica de un pene de 25 centímetros..."
Y le muestran el aparato. Pero el hombre insiste en que quiere hacerlo.
La operación se completa en dos sesiones, tras las cuales Konstantin vuelve a casa con una polla casi el doble de larga.
Un mes después, regresa a la consulta.
-"Quiero deshacer la operación".
-"¿Qué?" responde asombrado el médico.
-"Ninguna... ninguna mujer quiere estar conmigo".
El hombre vuelve una y otra vez, rogando y pidiendo de rodillas que le devuelvan a su anterior estado.
-"¡No volveré a ser tan estúpido nunca más!".
Ahora debe esperar 6 meses por lo menos para poder someterse a otra operación de este tipo. Los medicos declaran:
-"Si existiese, le ofreceríamos gratis una operación para agrandar su cerebro".
Esto debería recordarnos a todos la estupenda cita del Dr. Drauzio Varella:
"En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres que en la cura del Alzheimer. De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con el pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para qué sirven."
Amén.
Y cuantisima razón tiene el Dr. Drauzio.
Si no lo digo reviento.
Si con el estandar de tama~no, lo unico que un unos piercings. en la polla aveces las chicas como que no quieren. pero lo de los piercings es mas facil de solucionarlo.. que lo ciento por el pobre arrepentido...