Menudo susto que se debio de llevar el pobre vecino de la localidad tinerfeña de El Sauzal al escuchar como una vecina suya gritaba "que me matas", "que me vas a matar". Como es lógico, y todo el mundo debería hacer cuando cree que está presenciando, aunque sea de oidas, un caso de maltrato,
el hombre llamó a la Guardia Civil.
La pareja de la benemerita se presentó en el lugar, constato los gritos y pico a la puerta avisando de su presencia. La sorpresa fue que no se encontraron con una escena de maltrato sino con una pareja en plena batalla sexual.
No me quiero ni imaginar las risas que se sucedieron entre los Guardias Civiles cuando llegaron al cuartel y contaron la historia a sus compañeros. El pobre vecino debio de pasar un poco de verguenza cuando conoció la realidad del suceso y a buen seguro la próxima vez la mujer intentará contener un poquito el volumen de sus gemidos o por lo menos cambiar esas frases homicidas por otras.
No se si lo logrará porque en esto del sexo cuando uno se pone en plan se deja llevar y es dificil controlarse, más aún si uno está en su casa tranquilamente pensando que las paredes son de 5 metros de grosor y que los techos y suelos estan perfectamente insonorizados.
Dejarlo pasar, ponerte unos tapones y a dormir; subir o bajar, aporrearles la puerta y joderles el polvo; intentar grabarlo con una camara para ponerlo en Youtube y que se enteré medio mundo; y por último agarrar a tu pareja, ponerte en plan competitivo y empezar un combate a ver quien aguanta más haciendo el mayor ruido posible.
Eso si ten cuidado no te vayan a estar dando
gato por liebre y acabes hiperdeshidratado y más delgado que un spaguetti de tanto rivalizar con los vecinos.