Los bufones, antaño privilegio de reyes y poderosos, hoy están a disposición de todo el mundo, nada tengo en contra, lo malo es que a veces despiertan mucho más interés que las cosas que verdaderamente nos pueden alterar la vida.
Os cuento: Belén Esteban es famosa en España porque un torero semianalfabeto le hizo una hija un día, fuera de eso no hizo nada más que sea de alguna utilidad, es famosa porque salía en la tele, ahora sale en la tele porque es famosa.
Así era cuando empezó su carrera de "show woman", nada fea por cierto ¿verdad?:

Así fue después, cuando se operó las tetas y se colocó estas bolas para salir en Interviú:

Operación a operación, inyección de botox a inyección de botox fue afeando su cara logrando un físico espectacular hasta llegar a este resultado:

Y ahora, se volvió a operar la cara logrando este extraño resultado:

Y esto último, por increible que nos pueda parecer, fue la noticia que más interesó estos días atrás a los españoles. Ni cumbre de Copenhagüe, ni crisis ni nada, lo que verdaderamente importó fue la nueva cara de la Esteban.
Mientras tanto, en Tarragona (Cataluña, noreste de España) una chica musulmana huía de veinte hombres "devotos y piadosos" que la habían secuestrado para juzgarla por adulterio conforme a la Sharia. Esta noticia la leimos cuatro gatos.
En algunos lugares de Inglaterra, los jueces pagados por el estado, o sea los jueces oficiales, los normales, dejan o hacen la vista gorda, ante los musulmanes que juzgan a sus compatriotas conforme a la Sharia, piensan que no está mal, así se descongestiona la justicia ordinaria.
Marya Shabir, musulmana, inglesa y miembro de la Coalición Nacional de la Mujer en el Pais de Gales (Gran Bretaña) advierte que entre la comunidad musulmana, las personas que dan de lado a la Sharia para recurrir a la jurisdicción ordinara son estigmatizadas por el resto de correligionarios.
Y el personal distraido con una mujer cuya frase más gloriosa en la vida fue "¡Andreita, coño! ¡cómete el pollo!" y cuyo mayor aporte al bienestar de la humanidad fue hacerse varias cirugias estéticas. Me parece que algo está funcionando muy mal en la sociedad, y más adelante será tarde para arreglarlo.
Antaño, a veces, los bufones tenían carta blanca para decirle al rey lo mal que iban las cosas en el pueblo, los descontentos de este o sus tragedias, con lo cual su utilidad iba un poco más allá de la mera risa o humorada. Estos bufones modernos ni para eso sirven.