La saga Grand Theft Auto nunca decepciona. Uno de los videojuegos más influyentes de la última década, el nuevo título de Rockstar Games ha conseguido que el lanzamiento de su último capítulo, hoy mismo, se haya convertido en todo un acontecimiento mundial.
Muchos ya se aventuran a asegurar que se trata del mejor juego que se haya hecho hasta la fecha. Motivos no le faltan, se trata de un juego con unos gráficos muy potentes, sin perder fluidez de imagen ni en jugabilidad, con los factores que han hecho de este juego casi un género en sí mismo.
Ya el lanzamiento del GTA III en el año 2001 supuso una revolución en el concepto de los juegos de persecuciones en coche, fue el primero que introdujo 3D con la posibilidad de subir y bajarse de los vehículos con total libertad, usar armas, interactuar con el entorno... y también contratar los servicios de prostitutas de la ciudad de Liberty City.
Y a la ciudad de la Libertad vuelve la trama en esta ocasión en la que Nikolai "Niko" Bellic es el protagonista. Inmigrante de Europa del este, de entre 28 y 32 años de edad, llega a EEUU persiguiendo el sueño americano. A Niko también le pierden las mujeres, que siguen siendo importantes en Liberty City. Niko alterna en clubes nocturnos donde strippers le pueden hacer un show íntimo por cierta suma de dinero y se encontrará en las calles las mismas putas que le harán ver las estrellas entre los árboles de un parque. Un detalle importante es que ahora podremos tener una visión más real del sexo en GTA: las pajas, las mamadas y los polvos rápidos están a la órden del día. Atentos a estos vídeos:
Fijaos en las strippers, impresionantes:
Un jugador se lo monta con varias putas para luego matarlas y recuperar el dinero invertido en el servicio:
¡puro GTA!
excelente juego y mejor con sexo totalmente visible, pero, ¿también salio para PC?
@YO_MISMO: Todavía no, está disponible de momento en PS3 y XBOX 360. La versión PC es la más complicada, es más difícil conseguir fluidez por las incompatibilidades de tarjetas gráficas, procesadores... pero llegará, ¡saludos!