Los castrati

Escrito por Miriam en NOTICIAS
22 de marzo del 2010 a las 22:50

 Castrati

Mirad bien al señor de la foto, sobre todo la herramienta que porta, ahora imaginad que sois varones teneis más o menos once o doce años, que vivís entre los siglos XVII y XIX en algún lugar de Italia, Suiza o sur de Alemania y que teneis buena voz para el bel canto. Las posibilidades de que vuestros testículos pasasen por esa herramienta para despojaros de ellos serían enormes.

 

Y es que en aquellos siglos no se llevaba el rock and roll, el pop de la época era el bel canto, y donde más se practicaba éste era en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, donde cualquier parroquia que se preciase tenía su buen coro con todos los registros de voz posibles.

 

Pero ¡ay! manías del clero, como San Pablo había dicho aquello de Mulieres in ecclesiis taceant non enim permittitur eis loqui sed subditas esse sicut et lex dicit (Que las mujeres callen en la iglesia, pues en efecto no les está permitido hablar sino que sean sumisas, tal y como la Ley dice) nosotras no podíamos cantar en los coros así que hacía falta alguna forma de sustituir la bella voz de las sopranos y mezzosopranos.

 

Solución: antes de que las hormonas produjesen un cambio de voz en el muchacho se le cortaban los testículos, así preservaba su pristina voz para siempre y de ahí... a la gloria, esto además no les impedía tener la fuerza de un hombre, con lo cual lograban voces de soprano pero de gran fuerza y continuidad para mantener tonos o notas altas sin desfallecer.

 

Y es que no creais que algunos "Castrati" vivían mal o peor que los demás al carecer de sus atributos masculinos, más bien al contrario, eran los divos, los más admirados, los Elvis Presley o los Michael Jackson de la época y además con una ventaja añadida para las damas: no podían engendrar hijos, de ahí que no les faltase sexo, y en abundancia, con las damas de alta alcurnia de la sociedad de entonces.

 

Pero claro, en estas cosas aberrantes aún puede haber algo peor. En aquellos años el hambre era una constante en las clases humildes así que no faltaban padres deseosos de que su hijo terminase convirtiendose en uno de estos divos, de ese modo, en cuanto el señor párroco les metía al niño en el coro de la iglesia les faltaba tiempo para creer que tendría un gran futuro como cantor de opera, de ahí a enviarlo a un señor como el de la foto superior iba nada y menos.

 

 castradoras

Algunos tipos de tijeras usadas en aquellos años para la castración humana.

 

Total, que hubo miles de niños castrados en toda Europa que no llegaron realmente a nada, ya que no por la castración se lograba una buena voz, lo que lograba ésta era preservarsela a quien ya la tenía. Fijaos la barbaridad que se cometió, en esos siglos y algunos años llegaron a practicarse más de cuatro mil castraciones al año en la región que os conté. Ni el quince por ciento llegaban a ganarse la vida con el canto, y divos... a eso no llegó ni tan siquiera el uno por ciento de todos los castrados y los que pasaron a la historia no llegan a la veintena.

 

Y si los grandes divos castrati lo tenían todo en la vida con los que no llegaban a nada en el canto sucedía exactamente lo contrario: vilipendiados, aborrecidos, maltratados, discriminados, en fin, ya os podeis imaginar el oscuro futuro que les esperaba en aquella época a un hombre que, al carecer de testículos, no era considerado como tal.

 

Lógicamente a estas criaturas no las castraban en casa y de cualquier manera, había para ello unos cirujanos especializados (a veces barberos también) que realizaban tal labor, y se montó semejante negocio alrededor de la castración que hasta el papa Pio X tomó cartas en el asunto prohibiendo la castración bajo pena de excomunión, claro que... como aquellas voces eran fantásticas para los coros no hubo excomunión alguna y tampoco se indagaba mucho si el propietario de una voz prodigiosa era castrado o no.

 

¿Y por qué no se indagaba algo tan evidente? pues bueno, porque en España eso de castrar a alguien no se llevaba demasiado bien, si le decías a un padre español que castrase a su hijo te mandaba a la mierda, y aún suerte que no te diese un par de sopapos, pero que duda cabe de que en España hubo chicos a los que les gustó el bel canto y quisieron ganarse la vida con él (una de las cosas en las que precisamente destaca España hoy en día es en dar al mundo grandes cantantes de opera).

 

Así que para competir con los castrati se iban por Europa adelante imitando para el canto la voz de mujeres y para que no se notase también lo hacían en su vida diaria, a estos españoles se les llamó falsetitas (la moda surge en la España alrededor del 1500) y ahí se le dio al Vaticano la excusa para no vigilar si eran verdaderamente castratis o no, todos decían que eran "Falseti" y a cantar sin mayor problema.

 

Otro de los subterfugios que se usaron para burlar el edicto de excomunión vaticano fue el de simular una enfermedad por la que hubiese que castrar al chico, así fue el caso de uno de los mejores castrati conocido como Farinelli, del que se dijo que había sido castrado tras un grave accidente de caballo. Farinelli llegó a ser reclamado por la corte del rey español Felipe V para curarlo de su "locura melancólica" y lo que era para una temporada terminó haciendo que se quedase en Madrid durante veinticinco años con el cargo de primer ministro y cantando noche tras noche las mismas canciones para el rey. A la muerte de este Fernando VI lo nombró director de los teatros de Madrid y Aranjuez (localidad cercana a la ciudad de Madrid) entre otros muchos cargos y prebendas. 

 

El último de estos castrati que lograron alcanzar la gloria fue Giambattista Stracciavelutti que en 1825 protagonizó en Londres "Il Crociato in Egitto" de Meyerbeer, este cantante, un tanto alocado, se lo había gastado en farras toda su fortuna y pretendió con esta ópera un revival de los castrati en Europa. Dias después del estreno los periódicos londinenses de la época tacharon aquello de perversión e inmoralidad (que cantase bien o mal dio igual, el asunto era que un hombre castrado no era moralmente aceptable para muchos) llegando a calificar el espectáculo como no apto para las damas.

 

Pero aún hubo uno más, considerado el último de los castrati llamado Alessandro Moreschi, parece ser que tuvo siendo niño una hernia inguinal y lo castraron, después tomó clases de canto y como cantante se ganó la vida pero nunca logró un gran éxito, la importancia de Alessandro radica en que fue el único castrati que nos legó su voz al haber grabado diez obras que fueron compuestas para él. Por si os apetece escucharlo os dejo una de sus grabaciones: el Ave María:

 

 

 

Hoy en día, gracias a dios y a que nos hemos pulido un poquito en eso de hacer el bárbaro (no mucho, lamentablemente) ya no hay castratis salvo... Michael Maniaci, al que llaman el "castrati natural" a quien por un problema hormonal nunca se le desarrolló la voz como debería. Hoy en día Michael es muy cotizado en el mundo de la ópera precisamente para interpretar papeles que en su día se crearon para los castrati:

 

 

 

Y por si quereis comparar las voces tanto de Asessandro Moreschi como la de Michael Maniaci con verdaderas sopranos femeninas os dejo estas grabaciones de María Callas y la grandísima (en todos los sentidos) Montserrat Caballé:

 

 

 

 

 

Y alguno dirá ¡Joder! ¡menuda mierda! ¡pero Miriam, si la ópera es un rollo! ¿qué pinta esto en una página porno? bueno... yo en esta página hablo de sexo en todas sus facetas y esta, lamentablemente es una de las más duras ¿o no? y lo de que la opera es un rollo... depende, puede ser muy divertida:

 

 

 

E incluso... ¿quien dice que no puede ser divertida? os dejo con María Callas cantando la Habanera de la Carmen de Bizet, ya me contareis:

 

 

 

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