
Suelen hacerme "triste" gracia las componendas y exenciones legales de las que disfruta la iglesia. Me explico con una: yo no puedo tener una empresa y abiertamente decir que solo contrato, un suponer, ingenieros varones en exclusiva cerrando la puerta a ese empleo a las mujeres, eso en mi país no está permitido y de hacerlo sería muy fácil que ese empresario tuviese problemas. Yo podría alegar mil razones, incluso si me apetece religiosas, para decir que los varones (o las mujeres) son superiores a los hombres en ese tipo de trabajo pero... como poco me expedientarían.
Sin embargo ¡con La Iglesia hemos topado amigo Sancho! La Iglesia tiene un empleo que no puede ejercer ninguna mujer, en países como el mío, o como EE.UU, donde la discriminación por razón de sexo está expresamente prohibida en nuestras constituciones La Iglesia discrimina, lo hace abiertamente y además le es permitido sin problemas ¿Qué sucedería mañana si una asociación musulmana crease, un suponer, algún tipo de club social en el cual la segregación por razón de sexo fuese obligatoria? ¿se le permitiría? ¿y si el dueño de un bar no permitiese la entrada a mujeres se le permitiría también?
Bien, pues con estos mimbres nada tiene de extraño que cuando un gobierno saca una ley que pretenda obligar a los religiosos a hacer algo, lógico y normal, estos se subleven y se suban a la parra. En EE.UU el gobierno pretende obligar a las organizaciones sin ánimo de lucro vinculadas al ámbito religioso a ofrecer cobertura para el control de natalidad a sus empleadas ¡Ya os podeis imaginar como se puso la Iglesia Católica al conocer la noticia! Y tranquilos, no pasa nada, esta ley... tampoco la cumplirán, tiempo al tiempo ¿Por qué narices se le consiente a los religiosos estar por encima de la ley? ¿es suficiente la creencia en algo que no es seguro para saltarse la legislación a la torera?