Desde que aparece Internet ha venido siendo más o menos así: aparece una aplicación, un software, componenetes más potentes para los ordenadores, etc. y el porno los aprovecha al máximo, les saca su máximo rendimiento, pero es que después surgen otras personas que mejoran todo lo anterior para que el porno en internet pueda funcionar lo mejor posible, el Streaming, por ejemplo, surge y se perfecciona precisamente porque le interesa a la industria porno en Internet, igual que la Geolocalización o los diversos sistemas de pago.
Después aparece todo el mundo usando la tecnología que se desarrollo por y para el porno, no me refiero solamente al porno en la web, a las webcams, o a algo similar, no, esto abarca desde los primeros y sencillos ordenadores hasta las modernas TVs pasando por la telefonía móvil.
Y por si alguien no lo tenía muy claro, si alguien cree en su inocencia que toda esta investigación y desarrollo digital está en manos de webmasters de otros medios digitales que no sean el porno ahí está el Salón de la Electrónica de las Vegas donde la industria pornográfica con sus avances tecnológicos acaparó una parte muy importante de la atención del evento.
Un ejemplo de lo que ya se disfruta ahora mismo: las webcamers de VSex.com ofertan un servicio que permite dirigir mediante el ratón de nuestro PC un falo robotizado durante una relación en línea (o sea, a través de webcam) con una mujer. Las sesiones de ese servicio cuestan 7 dólares el minuto (ojito, que esto de momento es para cuentas corrientes bien saneadas, en media horita te fundes 210 euros como otros tantos soles). Y a partir de aquí lo que venga.
¿Cuanto tardaremos en poder ver como en el salón de nuestra casa se forma la imagen de la pornostar (o él) en tres dimensiones deseada por nosotros a tamaño natural y que podamos de algún modo interactuar con ella? ¿llegaremos nosotros a vivir algo así? Lo estamos viviendo... ¡ya!