
La policía a veces da consejos para evitar robos y normalmente les hacemos caso, más que nada porque si no se lo hacemos aumentan nuestras posibilidades de ser robados. Otras veces son los amigos: no pases por tal calle, es fácil que te atraquen, y oye, más o menos hacemos caso, no somos tan idiotas de ir pidiendo a gritos que nos asalten. Sabemos también que en muchas ciudades hay que llevar el bolso agarrado de tal manera o que no es conveniente ir cargada de oro por ciertas calles o ciudades. Todas sabemos que los ladrones, por más que detenga la policía, siempre habrá ¿si o si?
Toda mujer de este mundo, creo yo, sabe que se vista como se vista tiene todo el derecho del mundo a hacerlo y que por muy provocativa que vaya vestida nadie tiene derecho a violarla o a agredirla sexualmente, ni al mero acoso da derecho una indumentaria más o menos sexy, pero... también sabemos que hay violadores, acosadores y babosos ¿verdad que lo sabemos?
Un policía de Toronto fue durante unos días a la Universidad de York (Inglaterra) a dar unas charlas sobre seguridad a las mujeres ante el riesgo de ser violadas o acosadas, bien, pues a este policía se le ocurrió que no estaba de más un buen consejo y adivirtió en una de esas charlas que "las mujeres deberíamos de evitar vestir como putas si queríamos reducir el riesgo de ser violadas".
¡Y se armó la de San Quintín! Supongo que feministoides mediante organizaron rápidamente protestas por el machismo del policía ¡por dios! ¿Pero como se le ocurre a ese hombre juzgar nuestro vestuario? ¡vestimos como nos sale de los ovarios! ¡faltaría más! y ahí nació el movimiento Slutwalking, vamos, más o menos "putones paseando" o algo similar, así que desde aquella, cada vez que un grupo de chicas ve que les aconsejan vestirse más recatadamente o algo similar se manifiesta a lo largo y ancho del mundo en el plan que veis en las fotos.

Y yo me imagino a los policías encogiendose de hombros y diciendo eso de ¡vosotras mismas nenas! ¡allá os apañeis con la que os caiga! Porque... queridas mías, nos pongamos como nos pongamos, el hijo de puta tarado, violador, acosador, ignorante, estúpido, o el mero baboso están ahí, a la vuelta de la esquina y es ciertísimo lo que dijo ese policía, si te vistes de forma demasiado provocativa aumentas considerablemente las posibilidades de que cualquiera de estos impresentables actúe contra ti ¿o alguna/o se atreve a decir que es falso?
Ah, que un tipo de esa calaña no tiene derecho a... ¡coño claro! ¡eso ya lo sabemos! pero tampoco tiene derecho el ladrón a entrar en casa ajena, el asesino a cometer un crimen o el marido a pegar a la que dice amar pero... ¿alguna/o tiene la receta para que esto no pase? ah vale, no tenemos receta. Bien, pues si no tenemos receta somos muy libres de hacer caso o no al señor policía (o a mamá) cuando nos dan este consejo pero ¡caray! ¿como se nos ocurre protestar porque nos den un buen consejo? ¿somos idiotas?
Dicen ellas, las Slutwalking, que eso es como decirnos a nosotras que somos las que provocamos la violación ¡menuda tontería! Nadie dice eso, como no le dicen al tontito que lleva un reloj de oro y se mete por la C/ Montera de Madrid que provoque el robo pero... ¿existen violadores y ladrones o no? ¿quién tiene más posibilidades de ser violada una monja o una chica con un top y por minifalda un cinturón ancho?