
Irene Villa con su novio
Cuando yo tenía once años lo vi fugazmente en la televisión, una chica un poco mayor que yo se debatía en el suelo entre la vida y la muerte, ensangrentada y sin sus dos piernas, mi padre hizo un gesto y mi madre me sacó del salón donde estaba encendida la televisión con alguna excusa inocente. Pero la imagen de aquella niña no se me fue nunca de la cabeza.
Con el tiempo, más o menos, por las noticias fui siguiendo pinceladas de aquella chica que se iban convirtiendo en noticia: sus dolorosas operaciones, sus sentimientos respecto a quien le había tronzado las piernas, sus sentimientos respecto al terrorismo, su deseo de ayudar a las victimas de ese terrorismo tarado y loco que trunca vidas a diestro y siniestro, sus estudios hasta que se hizo periodista, en fin, fui siempre admirándola por ese afán de superación y su capacidad para vivir, dando ejemplo, a pesar de todo. Siempre me pregunté que hubiese hecho yo de haber sido ella, no creo que hubiese tenido su capacidad de superación, no lo se, y la verdad, prefiero no saberlo.
Me encantó siempre su actitud, es como si se pasase una vida, discreta si, pero diciéndole a todos los terroristas del mundo lo nulos, lo absurdos que son, lo patético que es su deseo de asesinar por un ideal ¿de verdad es normal asesinar por un ideal?, es como un vencerles sin armas, solo con el trabajo diario de una persona a la que dejaron en muy mala situación.
Una de las cosas que pensé muchas veces con respecto a Irene Villa, sin sus dos piernas pero nada fea fue quien la querría ¿podría amar alguien que sufrió tanto? ¿ser amada una chica a la que le faltan ambas piernas y a buen seguro con un montón de cicatrices en su cuerpo?
Pues también eso consiguió, hoy leo en una revista que se casa en Junio con Juan Pablo, tenista paralimpico (ella también es una destacada deportista, su pasión es el esquí, deporte difícil de practicar sin piernas y que dice mucho de su coraje). Creo que es normal, y se merece ser querida y dar amor, detrás de esa mujer sin dos piernas creo que hay muchos valores de los que otras personas carecemos y eso tiene que ser recompensado por la vida de alguna manera.
Me gusta ver que la vida le va decentemente bien y no dejo de preguntarme ¿qué pensarán viendola o leyendo lo que dice, los terroristas que un mal día tuvieron la ocurrencia de poner aquella bomba? ¿como llevarán los terroristas eso de querer truncar una vida y ver que esa vida, sin odios ni rencores, sigue y va poquito a poco logrando hacer realidad ilusiones? ¿como se verán los terroristas que le volaron las piernas comprobando que la vida de Irene es fructífera y la de ellos no produjo nada más que desgracia a su alrededor?
Ojalá siga cosechando pequeños triunfos cada día de su vida, porque se los merece y porque esos triunfos, creo, son en buena medida la derrota de unos sinverguenzas que un día trataron de truncarlos.