Una princesa tendrá toda la sangre azul que quiera, y a lo mejor también el respeto de sus súbditos, incluso si es buena persona puede que tenga el cariño pero... a la naturaleza, y concretamente al viento, le da igual su sangre y eso del respeto... bueno, solo hay que ver las que lía a veces, y le da igual a quién pille por delante.
Así que por allá por tierras canadienses anda la princesa británica Kate Middleton en compañía de su esposo, ganándose el cariño y la simpatía de los súbditos de su Graciosa Majestad, con un precioso vestidito amarillo, siempre sonriente y afable con el personal. Se ve que quiere ser la nueva Lady Di, pero en su parte buena, esperemos que no termine como la malograda princesa.
Y de repente se presentó una ráfaga de viento traicionera que ayudó a que un fotógrafo rápido hiciese la jornada bien hecha tirándole unas cuantas fotos mientras el aire hacía de las suyas con la falda de la princesa mostrando así al mundo más de lo que la princesa querría mostrar. Ella tampoco es que haga gran cosa por evitarlo, se ve que no le da mayor importancia, al fin y al cabo... no es la primera vez que vemos su ahora ya real entrepierna.






