Una transexual en la Casa Blanca

Escrito por Miriam en NOTICIAS
07 de enero del 2010 a las 18:47

Amanda Simpson

A la mayoría de las personas, cuando se les habla de transexuales enseguida se les viene a la cabeza un travesti, pero además no imaginan que pueda haber un travesti o transexual que se comporte con normalidad.

 

La mayoría, lamentablemente, piensan en una locaza vestida de colorines (que las hay, no digo que no) dando la nota en lugares públicos o por las calles, incapaz de realizar un trabajo normal y corriente y que además anda salida perdida, siempre con ganas de sexo, y por eso, por puro vicio, se mete a puta.

 

No son capaces de pensar que para muchos travestis, eso puede ser solo una fantasía, y que después de cumplida se visten de señores normales y corrientes con trabajos normales y corrientes. Tampoco son capaces de pensar que el grupo del párrafo anterior son una escasisima minoría.

 

Pero es que aún, entre todas esas que se ven abocadas a la prostitución, por muchos motivos, la que no abunda es la locaza con ganas de sexo constante, la mayoría de ellas tienen sueños, anhelos y deseos que por muchas razones no pueden llevar a cabo.

 

Lo que si abunda entre las transexuales es una inmensa mayoría, silenciosa que todo hay que decirlo, porque tampoco necesitan ir gritando por la calle su intimidad, que ni son locazas, ni se prostituyen, ni nada por el estilo y entre esa mayoría, como en cualquier colectivo, las hay muy preparadas.

 

El problema de esas, preparadas y de otras que aunque con menos estudios son muy capaces de desarrollar labores para las que se prepararon, viene cuando llegan a una empresa y presentan su curriculum, el empresario en lugar de ver el nombre de una mujer ve el de un varón y automaticamente la rechaza. Gracias a Dios esto ya va pasando menos en España al poder cambiar en el registro sus nombres por el de una mujer.

 

Es triste, que siendo discreta, buena persona, y con una preparación adecuada te rechacen en un puesto de trabajo por como vives tu sexualidad, pero pasa.

 

Amanda Simpson es una transexual estadounidense de 49 años, muy cualificada, entre otras cosas, y cuando era varón, fue piloto militar, además de eso es licenciada en física, en ingeniería y administración de empresas, además de eso lleva desde los 19 años colaborando en la industria aeroespacial de los Estados Unidos ¡ahí es nada! ¡menudo curriculum!

 

¿Os imaginais a un empresario rechazando por su sexualidad semejante cerebro? ¿no sería demasiado estúpido?, supongo que si, y quien no parece nada estupido es el nuevo presidente de los EE.UU que la ha llamado a su gabinete para que ejerza como asesora técnica para el Departamento de Comercio.

 

Un ejemplo a seguir para muchas transexuales, que maltratadas día a día por una sociedad muy hipócrita se hunden en serias depresiones no viendo demasiadas salidas para tener una vida más normalizada. En el caso de Obama también hay un ejemplo a seguir, por todos esos empresarios estúpidos, para los que pesa la sexualidad que la preparación a la hora de elegir a alguien para un trabajo.

 

Ahora solo hace falta que muchas personas en el mundo sigan estos ejemplos, tan sencillos de seguir ¿vosotros creeis que sirven para algo o los retrogrados de siempre pensarán que es "una mariconada"?

 

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