Con motivo del
día de San Valentin este restaurante canadiense invita a sus parroquianos a que se tomen el postre en sus modernos baños y den rienda suelta a su amor y pasión. Ya me estoy imaginando el menú plagado de alimentos afrodisiacos como las ostras o el chocolate, alimentos que emulan los organos sexuales masculinos como los platanos o las zanahorias, y los femeninos como los higos.
Todo regado con un buen vino que vaya animando el asunto y lleve a los comensales a pedir los cafes desde el water y acabar pidiendo la cuenta sudorosos y con el pelo alborotado. Imagino que el menú será ligerito porque a ver quien se pone a follar, perdón, a hacer el amor que estamos en San Valentin, después de una fabada o un chuletón de kilo.
Yo personalmente no me iría hasta Toronto para tener una cita "romántica" porque tengo restuarantes mucho más cerca y aunque fuese sin el permiso de los propietarios siempre se puede hacer una escapadita furtiva a los baños a darse una alegría. Eso si, si algún día Arguiñano se le ocurre montar un restaurante erótico o hacer algo similar a lo de estos canadienses yo seré el primero en reservar mesa porque seguro que aquello acaba en una orgía.
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