Cuando Jenna Jameson en 2006 empezó a salir con el gigante Tito Ortiz nadie se imaginaba que este luchador de artes marciales mixtas iba a ser el que retiraría del universo del entretenimiento adulto a la estrella más brillante de su firmamento. Y no solo eso sino que además la ex-pornostar lo hizo papa por partida doble
dando a luz a gemelos.
Esta historia de amor entre Tito y Jenna es como el guión de Pretty Woman pero llevada al mundo del combate cuerpo a cuerpo. El sueño de toda chica que pasea los números de los asaltos por el ring, de aquellas que admiran desde la primera fiila de asientos los enormes músculos de los luchadores y su capacidad para tumbar a guantazos al oponente.
Mientras, los sudorosos y magullados contendientes, atendiendo a las indicaciones de su manager, contemplan a las despampanantes chicas con el rabillo del ojo pensando en la fiesta van a montar en cuanto acabe con el contrincante. Es la típica leyenda urbana que flota en el ambiente de todo combate.
Pero que conste que algunos, aunque con el rival no tengan compasión, si que tienen corazón además de buen gusto. Tito Ortiz no es el único. Razor Rob, otro luchador de MMA, también
está casado con una pornostar, la voluptuosa Lexxi Tyler y también serán papás en breve. En cambio Aaron Brink no ha sentado la cabeza y eso que ha estado con unas cuantas pornostars entre ellas la guapa latina Catalina Cruz y la popular Jesse Jane.
Para terminar el caso más curioso es del del luchador
War Machine (Jon Koppenhaver) que recientemente ha firmado con la agencia
LA Direct Models para empezar su carrera como actor porno y además a lo grande, grabando su primera escena junto la guapisima
Riley Steele para Digital Playground. Supongo que habrá tratado a la rubia mucho
mejor que a sus oponentes.
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