
De camino al bar de La Tuerta, donde he quedado con mi novio paso por la zona portuaria y a esas horas ya están por allí todas las transexuales armadas con su mejor lencería, puteando, más atrás están las yonkis y alguna, rara, que no lo es, me cruzo con Bianca, una trans espectacular, que está desesperada un cliente le da trescientos "pavos" si encuentra una tía para hacerselo los tres, en un hotel.
Dicen que quien tuvo retuvo, y supongo que las maneras de puta y el haberlo sido no se va de la cabeza fácilmente, así que me salta el chip ¿por qué no? volver a ser puta por un rato, montarmelo con una transexual que está buenisima y darle 150 euros a mi novio para que se corra su juerga nocturna como si fuese mi chulo el morbo está casi asegurado.
-¿Es guapo el cliente? -pregunto-
-¡joder tía! -me contesta Bianca muy a su estilo poligonera total- ¡está to bueno!
-ya tienes chica
Me mira con sus ojos desorbitados, ella me conoce de charlar en el bar de La Tuerta, pero nunca llegué a contarle mi vida, así que con breves palabras le cuento que cuando ella llegue a putear lo que yo he puteado podrá empezar a considerarse aprendiz del oficio, al fondo de la calle aparecen las luces de un coche y Bianca me advierte que ahí viene el cliente.
No llevo ropa "de puta", zapatos con algo de tacón, unos vaqueros, un top y una cazadora vaquera, nada del otro mundo, pero seguro que Bianca sabe como resolverlo, y sabe, cuando el coche se para a nuestro lado ella se acerca a su ventanilla, con el culo en pompa hacia mi que me siento excitada, le cuenta al cliente que me acaba de llamar para estar las dos con él y le asegura "como puedes ver no es una de esas yonkarras", el cliente me mira y vuelvo a sentirme tras mucho tiempo, carne de expositor.
Subo en la parte de atrás y mientras Bianca no para de hablarle yo aprovecho para enviar un mensaje a mi novio "la juerga de hoy te sale gratis, cabrón, he vuelto a putear, esta vez para ti, voy al motel Castilla con Bianca y un cliente". Mientras nos arreglamos un poco en el baño del motel Bianca me dice que será discreta conmigo, que no me preocupe, la tranquilizo, se que se refiere a ser discreta con La Tuerta, ella ya conoce mi pasado de sobra.
Tiene de todo en su bolso, cremas, condones, no hay problema, solo necesito condones, no me hace falta lubricante, mi coño está empapado de pura excitación, también hay un arnes con un pene negro enorme, me cuenta en voz baja que a veces, con algún cliente, le cuesta funcionar "por las hormonas, ya sabes" y lo usa, si llega el caso podré usarlo yo, hoy, me asegura, funcionará, es su primer cliente de esta noche y está "potente".
Bromeo con ella sobre el asunto en el baño, acaricio su polla, la masturbo mirándonos al espejo "vas a salir con la polla ya muy dura, eso le encantará al mamón ese", ella se deja hacer y yo la pajeo a gusto colocándome detrás de ella, las dos mirándonos al espejo, mis pezones duros rozan su espalda y en nada de tiempo ella está empalmadisima y jadeando, le pregunto si aguantará un rato para correrse y me asegura, riendo, que no habrá problema.
El cliente, que ya ha soltado los 300 y al que hemos duchado entre bromas está tumbado en la cama, toqueteando su polla ya dura, me acerco a él caminando de rodillas por la cama hacia su pene, Bianca hace lo mismo, las dos comenzamos a chuparselo, jugando con él, peleandonos por él, le ponemos enseguida un condón, y el hombre, casi sin palabras lleva a Bianca hacia si, Bianca sabe muy bien lo que quiere un hombre cuando hace eso y mientras yo estoy mamándole la polla veo como él se la chupa a ella. No puedo evitar masturbarme, me importa nada correrme ya mismo, podré correrme más veces si quiero y en todo caso no tiene mayor importancia.
El cliente le susurra algo al oido de mi amiga, algo que no logro escuchar, y ella obediente se coloca detrás de mi mientras mamo polla, su pene se clava en mi, la escucho dirigirse a nuestro cliente "¿así la quieres mi amor? mira, la tengo bien empaladita", separo la mano de mi coño para evitar correrme, mejor aguanto un poco, me gusta la idea de que la zorra de Bianca se corra en mi y correrme después, muevo mis caderas con su pene dentro lo mejor que puedo, siento que me agarra del pelo y me folla fuerte, si sigo tocándome, aunque sea de cuando en cuando me correré, así que solo me dedico a la polla de nuestro cliente que jadea como un cerdo a punto de correrse, con palabras entrecortadas pide "fo-lla-me".
Bianca lo quiere poner a cuatro patas mientras yo los miro, masturbándome lentamente, él no quiere, desea que lo folle boca arriba, mi amiga le mete una almohada debajo del culo, le abre mucho las piernas que coloca sobre sus hombros y comienza a penetrarlo, el hombre, a pesar de la generosa ración de lubricante que Bianca le echó en el culo se queja, lastimero, yo, piadosa, le besuqueo el cuello a modo de consuelo, Bianca lo ha clavado enterito y tiene cara de que se correrá en nada, pajea al cliente que tiene la polla durísima mientras lo folla con lentitud.
Me hace un gesto y la entiendo perfectamente, me subo a horcajadas sobre la cara de mi cliente ¡qué bien come el coño el cabrón!, lo siento lamer, jadear, gruñir, Bianca está haciendo bien su trabajo, la escucho a mis espaldas jadeando más fuerte también y pidiendole la leche a su cliente, creo que se la da, algo salpica mi espalda y mi amiga lo limpia con sus dedos, segundos después ella me agarra por las caderas, percibo sus embestidas más fuertes, yo agarro a mi cliente del pelo, que estos cabrones después de que se corren suelen pasar de las putas, le obligo a seguir comiéndome el coño hasta que me corra, no es necesario mucho tiempo y el cliente es complaciente, me corro en su boca como una guarra.

Cuando separo mi coño de su rostro miro hacia abajo, hacia su cara, toda la felicidad del mundo se ve reflejada en ella ¡qué vicio tienes cabrón! él solo asiente. Una no pierde las maneras de puta, una de aquellas maneras era sacarle el condón a un cliente para ver si se había corrido y que éste no estuviese roto o pinchado, el cliente no tiene puesto ya el preservativo, supongo que se lo quitó mi amiga para pajearlo mientras lo follaba, pero Bianca aún si, que sigue bombeando lentamente a nuestro hombre, casi parando, pero con su polla muy dura aún, extrañamente muy dura.
Acariciándola hago que saque su polla, le quito el preservativo, lo miro discretamente, sin que el cliente lo vea, le digo riendo que no servirá para otros clientes, que se ha corrido como una cerda, ella le hace carantoñas al cliente y le asegura que sería imposible no correrse con un hombre como él ¡mentira podrida! en el condón no hay una gota de semen. Es normal, la noche acaba de empezar para ella, y tiene que reservarse ¡qué dura es la vida de las putas transexuales!
En el taxi, de camino al barrio, me da mis 150 euros y me pregunta si me puede llamar en otras ocasiones similares, le digo que si, pero lo difícil será que venga, aunque nunca se sabe, le explico que lo de hoy fue pura casualidad, de todos modos le doy mi número de móvil, si no es con frecuencia siempre podré echar una mano a una buena chica y pasarlo bien por un rato, ella me dice que no le suele pasar esto, es la primera vez que le pasa y lleva un año puteando.
En la Tuerta invito a Bianca a un café antes de que se vaya, le presento a mi novio y delante de La Tuerta le doy a él los 150 euros, sonriendo "toma, cabronazo, para tu juerga de hoy te llegan", el los coge y los guarda en el bolsillo, la Tuerta abre mucho los ojos, se levanta y va a por un palo de esos de las espalderas que tiene escondido tras el mostrador "por si acaso", sale con el palo levantado y gritando delante de todos los clientes (tres marineros, dos de ellos borrachisimos, una yonki que come un bocadillo y un negro que ojea un periódico) "hijo de la gran puta, te voy a matar, mira que meter a puta a la niña para pagarte los vicios, serás cabron" los tres nos reimos a carcajadas y la Tuerta, sorprendida, se queda con el palo en el aire ante la cabeza de mi novio que tiene el brazo levantado para protegerse del golpe que le iba a llegar.
-¡A mi no me deis estos disgustos! -dice la Tuerta aún levemente cabreada- ¡estais como cabras!
Después comienza a bronquear a Bianca por "meterme de nuevo en el vicio", me acerco a ella, mimosa, le doy un beso en la mejilla y le pregunto si de verdad cree que a mi puede meterme una niña como Bianca (debe de rondar los veinte) en "el vicio". Se va al mostrador, se sirve un copazo de coñac que bebe casi de un trago, cuando le da el segundo al resto mira a mi novio y le berrea, delante de todo el bar que es un cabrón con mucha suerte ¡chulo putas y sin dar una sola hostia! me mira a mi y grita ¡tonta! nosotros nos reimos. Los marineros borrachos nos miran con los ojos vidriosos, el otro marinero murmura un "joder que pelea más rara" y el negro sonríe mirando a la Tuerta, parece estar pensando eso de Asterix pero en versión hispana "estos españoles están locos" la yonki le pide a mi novio si le paga el bocata "enrollate tío, que aún no hice nada" dice con su cara demacrada mi novio asiente con la cabeza aún partiéndose de risa.
Bianca le da los 150 euros a la Tuerta, que también hace como de depositaria para muchas trans que pululan por la zona, cuando por suerte tienen una buena noche evitan así que en caso de robo se les lleven la ganancia y siguen puteando tranquilas. Me despido de ella en la puerta.
-Si al final de la noche no te has corrido llámame, te puedo hacer otro favor -le digo sonriendo-
Me contesta que al final de la noche no se correrá "te lo aseguro" pero esa es otra historia que os contaré quizás otro día.
Gran relato, mira que no me va el rollo de las trans, pero incluso me han entrado ganas de probarlo. Siempre sabes hacer que uno se humedezca leyendo tus relatos, y encima dejas con ganas de mas!
Es acojonante.
veridico?
Yo no podría vivir tan "intensamente" soy demasiado empanada, a mi me la dan con atún fijo!
Impresionante historia Miriam. Entre que la cuentas fenomenal y que esa ha sido siempre mi fantasía me he puesto a cien!Quizá un vídeo no vendría mal ;) un saludo y si quieres repetir con tu amiga avísame!!Que quiero el mismo servicio,el mismo :D
Hola Miriam si es verdad o no tu historia da igual, me ha puesto cachondisima. Besos
Gracias Paco, es posible que haya más, si me pasa algo reseñable suelo contarlo.
Nekane, ten en cuenta que yo tengo... experiencia en el asunto, no me pilló de nuevas ;)
Alberto, nunca se sabe, a lo mejor hasta estás en la misma ciudad y resulta que eres el afortunado.
Lucía, no cuento mentiras, pero en todo caso lo que más me gusta es que te haya puesto cachonda.
Gracias a todos por vuestros comentarios.