Echando de menos ser puta

Escrito por Miriam en RELATOS
23 de enero del 2010 a las 12:40

Prostitución callejera

Lo tengo hablado con alguna que otra antigua compañera de putería que también lo dejó y durante un tiempo les ocurre lo mismo que a mi, a veces, solo a veces, echan de menos el volver a ser putas, aunque sea un ratito. Evidentemente sin motivo no volvemos a ese tajo, conocemos la parte dura y desagradable.

 

Supongo que recuerdas los buenos ratos, la charla agradable con algún cliente que además te invita generosamente a un par de copas por las que te llevas un buen dinerillo, el cliente amable que va contigo a la habitación y te trata estupendamente haciendo que incluso disfrutes de ese sexo pagado.

 

Supongo que todo oficio tiene sus buenos ratos y si lo dejas a veces los recuerdas. En el garaje-trastero-taller de mi casa hay un par de cajas plásticas de esas que se compran en los chinos, grandes, llenas de ropita y calzado que usaba en aquellos tiempos.

 

Camisetas recortadas "in extremis" o con cortes "sugerentes" shorts que más parecen tangas que pantaloncitos, minivestidos de tigresa, unos guantes a juego con top y minishort con rayitas de cebra (¡Dios! ¿yo me puse esto algúna vez? ¿y los clientes me hablaron? creo recordar que si). Botas con tacones de vértigo y acharoladas, zapatos de plataforma que parecen de cristal...

 

Abro las cajas, por curiosidad, por recordar, a veces pienso en por qué no regalé toda esa ropa, no lo se, supongo que por mi desconfianza de que tanto bueno pudiera pasarme de golpe decidí reservarla por si acaso había que volver al oficio.

 

No creo haber engordado ni adelgazado, siempre estoy igual, creo que llevo siglos así, a veces me veo en fotos de cuando tenía 16 o 17 años y estoy prácticamente igual, salvo la cara en la que si se nota el paso del tiempo.

 

Me pruebo uno de los minishorts con una de aquellas camisetas recortadas (y a veces también pintadas) por mi, en esta había pintado con acrílico para ropa y en rojo ¡no estoy aquí para follar! fue una buena idea, hice muchos clientes con ella, todos preguntaban lo mismo ¿qué hace una chica en puticlub si no está allí para follar? al final yo solía llevar la conversación a una especie de regate aludiendo que si me pagaban bien... a lo mejor... follaba, todo en broma pero a muchos clientes les parecía aquello simpático o yo que se y terminaba llevándomelos conmigo. En unos días en el puticlub aquel había cinco camisetas parecidas así que... terminó la pobre olvidada en un cajón.

 

Me pongo las botas altas blancas, que hacen juego con el cinto del minishort azul cielo de cinturón blanco. Subo arriba, mi novio está dormitando en el salón leyendo algo, soríe al verme contoneandome delante de él, y termina preguntando lo que preguntaban todos:

 

-¿si no estás para follar para que estás entonces?

-para provocarte, para calentarte la polla

-pero yo quiero follar -me sigue el juego- yo estoy aquí para eso ¿a que mierdas sino voy a venir a un burdel?

-no tienes bastante dinero para follarme -replico-

 

Mete la mano en el bolsillo y saca un billete arrugado de cincuenta euros que pone sobre la mesa (lleva los billetes como si fuesen papelotes en el bolsillo), le hago un gesto de que eso es poco para mi, saca otro de veinte... otro más... dice que no tiene más ya.

 

Contoneandome le digo que eso es poco para mi, su polla abulta en su pantalón, busca, rebusca, aparece otro billete de cincuenta entre unos papeles... "eso ya está mejor" le digo acercandome a él, sentandome a su lado y comenzando a desabrochar su pantalón.

 

Cuando desabrocho el vaquero su polla está durisima, palpitando bajo el boxer negro, lo hago rabiar, cojo los billetes que están sobre la mesa de centro lentamente, mirándolo, y me los guardo en el bolsillo del minishort.

 

Beso su vientre, mientras bajo con mi mano su boxer, la polla, como un resorte, golpea levemente mi garganta, me la meto en la boca, lo miro mientras se la chupo, tragandomela toda, recorriendola con mi lengua, babeando su glande, como a mi me gusta.

 

Lo miro, le digo "ésta puta te va a hacer un buen trabajo", el suspira, gime cuando vuelvo a meter toda su polla en mi boca, hasta el fondo, sintiendo sus huevos en mi labio inferior. El minishort está pensado para lo que está, tiene unos velcros en las caderas de forma que al abrirlos puedes retirarlo de tu cuerpo entre las piernas.

 

Me lo quito de todo y lo tiro al suelo, deseo esa polla brillante con mi saliva, dura por el deseo dentro de mi, se que verme con las botas altas lo excita más, lo monto, me la meto lentamente, tengo que controlarme para no metermela de golpe y cabalgarlo como una posesa, pero me gusta que lo desee, que sea el quien endurezca el ritmo.

 

Muevo mi coño ora haciendo círculos con su polla dentro ora adelante y atrás en secos movimientos pélvicos, me tumbo sobre él rozandolo apenas con mis pezones, acercandoselos de cuando en cuando a sus labios para que los lama, me encanta cuando los lame, cuando los chupa y los mordisquea muy suavemente como él sabe que a mi me gusta.

 

Sus fuertes manos me sujetan las nalgas, me las aprieta, no me deja moverme pero se mueve él, su pelvis se eleva y arquea ligeramente, mi cuerpo se arquea en sentido contrario, siento la punta de su polla golpeando rítimicamente en el sitio que tanto me gusta, el sitio adecuado.

 

Tumbo mi cabeza sobre su pecho, meto mi mano entre mis piernas sintiendome follada, mi dedo acaricia mi clítoris, mi coño comienza a contraerse espasmódicamente, me contraigo toda yo, desde mi vientre hasta el final de cada uno de los poros de mi piel.

 

Entre la bruma de mi orgasmo lo siento a él gemir más fuerte, ronca, ruge levemente, su polla se clava con fuerza en mi, tanta fuerza que incluso me hace un poquito de daño, pero me gusta sentir así su pasión, me inunda cuando aún mi respiración está entrecortada y mi cuerpo sufre las contraciones que me provocó tanto placer.

 

Nos relajamos, yo sobre él, me tiene abrazada y me da besos suaves y juguetones, en el jardín brilla un bonito sol de invierno.

 

-arreglate -me dice- vamos con la moto a dar una vuelta y comemos algo por ahí

-no tienes dinero, te lo gastaste todo en putas, cochino -bromeo-

-da igual -dice recogiendo mi minishort del suelo y sacando los billetes que metí en el bolsillo- soy el macarra de una que se hizo un cliente hace un rato, le pillo la pasta que ganó y te invito a comer.

 

Ya veis, yo que nunca tuve macarra cuando estuve en el oficio voy y me lo busco cuando lo dejé, pero me encanta. Y por si el relato no os resulta estimulante os dejo con el video de esta chica, yo nunca use calcetines de esos para trabajar pero el minishort es parecido al mío.

 

 

 

Hasta mañana queridos, nos vamos a pasear en moto y a comer por ahí con el dinero que tanto me costó ganar con mi coño. Por cierto... "jugar a ser puta" suele resultar muy estimulante para muchos chicos (que lo digan ellos a ver si es verdad) a la vez que imaginarse siendo putas suele ser fantasía de muchas chicas. Probad este juego, ya me contareis si os resulta estimulante, no es nada difícil, solo hace falta un poquitín de imaginación.

 

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Comentarios para esta entrada:
 
axel dijo:
01 de febrero del 2010 a las 22:41

que delicioso me encanta esa mujer lo unico que falto fue por atras pero que bien lo hizo

miriam dijo:
03 de febrero del 2010 a las 02:07

¿Verdad? por eso la puse.

qete dijo:
13 de febrero del 2010 a las 20:11

excellente! la verdad una joya es el video

miriam dijo:
24 de febrero del 2010 a las 15:23

Un placer que te guste qete.

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