El amor del viejo marinero

Escrito por Miriam en RELATOS
04 de septiembre del 2009 a las 10:46

Marinero y sirena

Mi novio es amigo de un marinero muy viejito. Es tan marinero y sus padres eran tan pobres que nació como Cristo, pero en el mar. Su padre solo tenía un barquito pequeño, del que vivía y en el que vivía, y allí, amarrado a puerto, con un submarino de nombre Jupiter atracado a su lado lo parió su madre.

 

Del vientre de su madre lo sacó el enfermero de aquel submarino de guerra y después, los otros marineros, como los pastorcillos de Belén, se pasaron por el barquito a tomar un coñac con su señor padre y a llevarle algún regalito a su madre.

 

El barco se llenó de pescadores, y pescantinas y como el padre era un juergas tuvo que ir la policía ya muy de madrugada a disolver aquello que ya estaba rozando el escándalo público, terminaron tomandose un coñac y fumando unos puros de contrabando y sin disolver nada, que un día es un día.

 

Ayer fuimos mi novio y yo con este viejo marinero a un lugar en el mar. Es curioso, para los marineros el mar tiene nombres, no quiero decir el mar entero que tenga varios nombres, no, es como si hubiese parcelitas, y este trocito se llama tal y aquel otro se llama cual.

 

Y allí, en aquella parcelita de mar el viejito se fue a proa, solo, con mi novio y yo de pie donde está el timón, el se sentó allí, abrió una bolsa de plástico de esas de la basura, y comenzó a tirar petalos de flores al mar, yo pensaba que ibamos a pescar así que me extrañé, mi novio me susurró que allí había echado hacía cosa de seis años las cenizas de su esposa.

 

Al rato, como el barco giraba en círculos pequeños (lo gobernaba mi novio) y el marinero había echado un montón de flores aquel trozo de mar estaba precioso. El marinero estuvo allí un buen rato, hasta que se levantó y con todas las arrugas de su cara, sus ojos de un intenso azul claro lloroso, volvió a tomar el timón.

 

Después enfilamos hacia el sitio donde íbamos a pescar, con él muy serio al timón y mi novio tumbado en una especie de red al sol. Mi novio, como sabe que me gustan esas cosas, le pidió que me contase la historia de su mujer.

 

El abuelo, como ya dije, nació en el mar, pero es como si fuese un anfibio que de cuando en cuando puede andar por tierra, casi nunca salió de él, ni jubilado, así que en el mar se fue haciendo su vida, primero con sus padres y después embarcado en todo tipo de empresas: pesqueras, de carga, incluso científicas.

 

Estudió, porque la escuela estaba al lado del puerto, mecánica naval y ahí siguió navegando y reparando motores marinos por todos los oceanos del mundo. Pero cuando tenía 26 años y diez amores en cada puerto (tuvo que ser muy guapo éste hombre, aún lo es) le pasó algo que dio un giro a su vida.

 

Viajaba como mecánico en el Alfange, un mercante de cabotaje bordeando las costas de África y allá muy al sur el barco se averió, así que se vieron obligados a entrar en Ciudad del Cabo (Capetón, la llama él) y a esperar por unas piezas unos días.

 

El primer día de estancia, paseando por la ciudad, pasó por delante de una floristería y vio a una muchacha empleada de la misma bellisima, así que compró un ramo de flores y se lo regaló, sin más, la muchacha se río y consiguió quedar con ella por la tarde.

 

Seis días estuvo allí y se enamoró, le prometió amor eterno a la muchacha y le dijo que volvería por ella, la chica sabiendo lo que había, creía aquello imposible, y se lo decía. El le dijo que volvería a por ella, cuando el barco partió ella se quedó llorando en el puerto diciéndole adios.

 

Al llegar a esta ciudad le contó la historia a un amigo, ya mayor por aquel entonces, de su señor padre, también a sus padres, y con algo que tenía él, con algo que le prestó el amigo, con algo que lo ayudaron sus padres y con un crédito bancario, consiguió comprar el velerito en el que me va contando esta historia (cuidado, que el velerito tiene casi sesenta años).

 

Y seis meses después, este velerito, surcaba los mares rumbo Capetón (Cape Town) a buscar a su amor. Llegó sin avisar, volvió a la floristería donde trabajaba su "negrita"  y ella se quedó con la boca abierta al ver allí a su marinero.

 

La montó en el velero, salió del puerto y para España se la trajo, y en dos tempestadas (en las que ella fue muy valiente) y una tormenta (en la que ella pasó un poco de miedo) llegaron al puerto de esta ciudad.

 

El, se dijo, que quería estar siempre con ella y lo de navegar y estar con "su negrita" no era compatible, así que abrió un pequeño taller de reparación de motores marinos y lo convirtió en compatible: reparaba barcos que había que probar a veces, así que seguía navegando y se dedicaba a lo que había hecho toda su vida y le gustaba, pero estando con ella.

 

A veces, cuando tenía muchas ganas de mar salía con ella a navegar en el velero. Y si este barquito hablase -me dice con una sonrisa pícara- te contaría cuanto nos quisimos en él.

 

A la noche, ya muy de noche, cuando llegamos a puerto, se baja de un coche un mulato enorme que le recrimina que salga al mar sin avisarlo ¿si te pasa cualquier cosa como se donde estás? -le pregunta- el padre dice que si a todo y el mulato se viene con nosotros al bar del puerto.

 

Allí su hijo me cuenta que le preocupa que su padre salga sin avisar, en este caso va acompañado pero muchas veces se va solo, es anciano... -me dice preocupado- y creo que quiere morirse en el mar, un buen día lo hace y ni nos enteramos.

 

Pienso, pero me lo callo, que no sería mal final para un viejo marino que tuvo el valor de cruzar el oceano en solitario para buscar a un amor al que quiso con locura.

 

Disculpadme por lo largo del texto, no resumo muy bien, pero creo que la historia de una vida tan intensa no es fácil de resumir ¿no? Por cierto ¿alguno sería capaz de hacer la "locura" de este hombre por amor? A mi se me quedó una pregunta en la cabeza, otro día se la haré:

 

¿Como convences a un banco de que te enamoraste de una chica al otro lado del mundo para que te de un crédito para comprar un barco? eso tiene que tener su arte o a lo mejor... antes eramos más personas, más humanos, de lo que somos ahora.

 

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Comentarios para esta entrada:
 
answer dijo:
20 de septiembre del 2009 a las 00:42

muy buena l historia m encanto no se si porque este super enamorado de mi novia, pero algo la vdd es muy sierto que por amor ases muchas locuras.

miriam dijo:
22 de septiembre del 2009 a las 21:40

A veces... benditas locuras ¿verdad?

ALEX dijo:
15 de octubre del 2009 a las 04:00

yo lo haria...me iria a mexico a buscar a esa mujer que tanto amo...PD soy de colombia XD...

miriam dijo:
27 de octubre del 2009 a las 03:10

Alex ¿y por qué no lo haces o no lo has hecho aún?

Sonia dijo:
05 de noviembre del 2009 a las 08:17

A mi me encantaria haber conocido alguien asi a quien no verdad ?

miriam dijo:
26 de noviembre del 2009 a las 01:41

Cierto ¿a quién no?

yomeiny dijo:
16 de marzo del 2010 a las 17:21

antes eran mas humanos ahora casi todo es superficial lamentablemente

miriam dijo:
22 de marzo del 2010 a las 02:28

Yomeiny, no creas, ahora también hay gente que sigue siendo humana, mucho, solo que menos, a veces las mismas circunstancias de nuestro entorno nos deshumanizan.

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Porniquetas: Marineros, Amor, Navegar, Velero
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