Sobre todo si el balcón es de esos cerrados por abajo en el que nadie, desde la calle, puede ver lo que te están haciendo (si no te pones a chillar de gusto como una loca, claro), si el balcón está en un piso elevado y en la parte alta de una ciudad mejor aún.
Solo tuve esa experiencia una vez, alojada con mi novio en un hotel alto entre O Chiado y A Baixa, en Lisboa. Mi novio me había estado enseñando la ciudad, habiamos cenado y fuimos al hotel a darnos una ducha y a cambiarnos de ropa, habíamos quedado para salir de noche a tomar algo con unos amigos.
Fue un poco brusco pero me encantó, me puse delante de mi novio unos ligueros con medias, después una falda, no me puse tanga aposta y dejando que el lo percibiese, salí hacia el balcón mientras el me miraba y se abrochaba los pantalones.
En el balcón el podía verme por la ventana de la habitación, había un pequeño resalte a modo de rodapies en la parte baja del muro, apoyé las puntas de mis pies en él, así quedaba elevada, al apoyarme con los brazos en la parte superior mi culete quedaba en pompa.
Lo sentí acercarse por detrás, abrazarme, su polla ya dura rozando mis nalgas, subió mi falda y como suele decirse, el cerebro es el órgano sexual más importante así que mi coño, imaginando que venía de antes lo que podría pasar, ya estaba húmedo.
Su polla entró con suma facilidad y me empaló allí, creo que a veces incluso se me salían los pies del poyete inferior, del rodapies, sin embargo no creo haber tocado con ellos el suelo en ningún momento, a ratos me debió de follar prácticamente en el aire.
Intuyó que yo no tenía fácil lo de soltar una de mis manos del apoyabrazos del balcón, así que él mismo se encargó de masturbar mi clítoris con su mano mientras me follaba. Yo entrecerraba los ojos, a veces los abría, ante mí Lisbóa de noche, toda A Baixa, el Castillo de San Jorge iluminado a lo lejos, casi al frente, la gente pequeñita pasaba por debajo ajena a que unos metros más arriba me estaban follando.
Me corrí, grite algo, poco, pero lo suficiente para que un grupo de chicos alzase sus cabezas y me mirasen desde abajo mientras mi novio seguía follandome, supongo que mi cabeza, mi pelo, se movían al ritmo de las embestidas que recibía por detrás.
Una chica me señaló con el dedo desde allá abajo, le dijo algo a los chicos, creo que sonrieron, la chica se quedó un ratito más mirandome, unos segundos, los suficientes para que yo, ya relajada, la saludase con la mano a la vez que sonreía, tratando de disimular en lo posible.
Ella levantó su dedo pulgar, se despidió y siguió a sus amigos en una pequeña carrerita. Nunca sabré porque levantó su dedo en ese gesto por todos conocido, solo creo que intuyó lo que pasaba en mi balcón y le gustaba la idea, a lo mejor ya la había disfrutado, a lo mejor la disfrutará algún día, en todo caso yo no puedo más que recomendarla.
Que bonitos los calzones del bato jeje.
La verdad es que yo nunca lo he provado, pero he provado otras cosas como hacerlo en un provador de El Corte Ingles y esas cosas, es que soy muy morvosa jejeje yo vivo en un tercer piso no es que sea muy alto pero algo es algo, ya le comentaré a mi novio haver que le parece la idea, aunque el no es tan morvoso como yo.
Yo si que lo he probado con una amiga hace un par de años en un hotel en Toledo, muy parecido a esto.. de noche con la ciudad entera a nuestros pies y nosotros en el balcon dale que te pego. Fue sensacional, nos corrimos los dos a la vez y al rato volvimos a repetir en la cama
Osvaldo, te fijas en cosas muy curiosas tu eh.
Images, aunque no sea morboso seguro que no le hace ascos a la idea Images (curioso y publicitario nick el tuyo).
Mr. X muchas gracias por tu testimonio, además Toledo es una ciudad preciosa.