
El escritor José Luis Alvite
A mi me hubiese gustado mucho escribir bien pero bueno, gracias que se juntar cuatro letras para que al menos entendais lo que digo. Lo que me pasa es que muchas veces leo cosas de otros y me digo a mi misma que me encantaría escribir así, con un estilo propio pero como esos escritores que admiro.
Después ocurre que... evidentemente no me sale ni parecido. Uno de esos escritores que admiro muchísimo es bastante desconocido, me da que porque él quiere o no se sabe vender o que se yo, se llama José Luis Alvite, y además de algunos libros se le puede leer en diversas columnas de periódicos de nuestro país.
Alguna vez os hablé aquí de esa extraña psicología que tenemos las chicas por la cual solemos, muchas, terminar juntándonos con chicos realmente canallas, a veces incluso a sabiendas de que nos darán mala vida, yo nunca sería capaz de contarlo como lo hace Alvite.
Dejadme que haga el ridículo (un poco más) por un día cayendo en eso que pienso que no se debe de hacer nunca de copiar y pegar, al menos, no plagio, ni me gustaría hacerlo, pero si me gustaría poder firmar algún día un artículo como este, creo que aunque se os haga largo merece la pena que lo leais. Os dejo aquí el enlace a donde está publicado pero a veces estas cosas desaparecen de los periódicos así que copio y pego:
Besos con Abanico, por José Luis Alvite:
Cada pocos meses salta en los medios de comunicación una encuesta que pone de manifiesto algo que por lo visto sólo ignoran los autores de los dichosos sondeos: las mujeres decentes se casan con los hombres buenos, pero se enamoran de los chicos malos. Es la vieja lucha entre la carne y el prestigio, entre el placer y los modales. Las chicas monas y decentes siempre se casaron con el muchacho al que le sienta bien la ropa de tenista, pero en el fondo no le quitaron el ojo al tipo rudo y baqueteado que siempre parece que viene de peinarse a bofetadas durante un interrogatorio en comisaría.
Una amiga mía que es hija de un reputado cardiólogo me confesó hace algunos años el sufrimiento que había sentido en la duda de elegir entre el chico hervido de buena familia y aquel otro muchacho que probablemente sólo conocía la escuela por haber entrado a robar en ella.
"Siempre he dudado entre la seguridad y el peligro, entre la pulcritud del farmacéutico y esa aparente falta de higiene de los fugitivos me dijo y la verdad es que todavía ahora, cuando llevo veinte años casada, sigo en la misma incertidumbre y me pregunto si no habría hecho mejor liándome la manta a la cabeza y yéndome a vivir con aquel muchacho. Ahora tengo experiencia y sé lo que quiero, pero ya es demasiado tarde. ¿Sabes?, estas cosas hay que decidirlas en caliente, cuando con la excusa de la juventud te puedes permitir equivocarte. No se puede ser feliz sin haber sido alguna vez imprudente".
Quise quitarle importancia a lo que sentía y le advertí
que aquel muchacho probablemente habría vivido de cárcel en cárcel o
habría sucumbido tiempo atrás en un tiroteo. Mi amiga retiró de mis
labios el cigarrillo que yo acababa de prender, le dio una chupada, echó
el humo y dijo: "Con el ruido que mete mi marido en cama al hacer el
amor te juro que ni siquiera despierto yo.
Me pregunto como habría sido eso con aquel muchacho. Creo que decidí con el bolsillo lo que tendría que haber decidido con el corazón. Soñaba con un orgasmo que me hiciese castañear los dientes y me he encontrado con un mioma en el útero y una placa de dentista en el portal de casa.
Fui una estúpida al pensar que a su lado correría peligro. ¿Y el calor de las emociones?¿Y la excitante rudeza de aquel hombre? ¿De qué diablos nos protegemos a veces las mujeres? ¿De la masculinidad? ¿Es que queremos que nos den los besos con los labios dentro de un sobre? ¡A la mierda con eso! ¿Sabes que te digo, Alvite? Pues te digo que detrás de los fugitivos puede que vayan las fulanas, la Policía y el forense; pero detrás de los santos, querido, detrás de los santos sólo van las procesiones".
Las frases subrayadas son mías, es que me encantan esas expresiones. Perdonadme si no os gustó y ponedme a parir si quereis, pero una explicación tan contundente, tan vívida y tan real del por qué muchas preferimos a los canallas creo que no podía dejar de ponerla. Si lo comprendeis os doy las gracias por ello. Evidentemente los comentarios están para criticar mi mejor o peor gusto o lo que Alvite cuenta en su artículo.
"detrás de los fugitivos puede que vayan las fulanas, la Policía y el forense; pero detrás de los santos, querido, detrás de los santos sólo van las procesiones".
Muy interesante y cierta frase, será verdad? o ya es?
Míriam
Me incomodan siempre estas frases del tipo "por el ruido que hace mi marido...". Hasta donde yo sé una pareja se compone de 2 y ella es coresponsable de la actividad sexual de su matrimonio, querrá decir que el único responsable del aburrimiento en el matrimonio es el hombre?, es él el único que decide, como dueño y señor del feudo, cuando y donde se echa un polvo?. Invoca solamente la igualdad a conveniencia y sin ningún tipo de responsabilidad?
Ella podría imaginar que su marido también se ha equivocado, podría también imaginar que la muchacha hermosa que le reía todos los chistes y a la que le brillaban los ojos al verlo se ha convertido en la señora fondona que le ruge cuando llega tarde de la consulta ... y que hubiera hecho mejor escogiendo a la macarrilla que le tiraba los tejos en una esquina... Este tipo de frases son las equivalentes a las otras de puticlub tipo "Es que mi mujer no me entiende"........
Triste...... muy triste.
Hay una gran probabilidad que de haber escogido el otro camino estuviera de la misma forma, pero sin placa de dentista en el portal, porque al fugitivo también se le habría caído el pelo y salido la barriga, y ella... ella igualmente habría abdicado de su responsabilidad.
En definitiva, la incapacidad de reconocer su propio fracaso descargando las culpas en el que tiene mas cerca.
Que mire hacia atrás y haga balance de lo hecho en 20 años y si resta en vez de sumar que sea valiente e intente o solucionarlo o terminarlo para empezar de nuevo, lo demás es no ser honesta consigo misma.
Perdonad el latazo.
Como siempre, es un placer poder compartir estos posts contigo.
Un beso
solo una cosa, totalmente d acuerdo cn antaviana
Cierto que si Scarfe.
Antaviana, tienes toda la razón del mundo, y no es raro encontrar textos de este escritor que relatan lo que tu dices, se ponen en la parte contraria, etc. tiene de todo.
Lo que ocurre es que las columnas periodisticas son limitadas en espacio así que hay que dejar en ellas demasiadas cosas en el tintero que a veces trata en otras.
Me temo que como bien dices cuando la relación de pareja, en su vertiente sexual o en otra cualquiera, va mal es culpa de ambos pero eso de sentarse a hablar para solucionarlo sin echarse los trastos a la cabeza me da que no se hace, muchas parejas se dejan ir y comienzan a vegetar sin poner solución nunca a algo que la tiene.
Gracias por tu reflexión, quizás a más de uno/una lo haga pensar.