
Hasta hace nada y menos los sex shops abiertos al público, en la calle, eran unos sitios a los que en cierto modo daba un poco de reparo entrar, solo las muy atrevidas y a veces avezadas en el mundo del sexo se atrevían a traspasarl el umbral de las puertas opacas.
Si alguna chica, con sus amigas a veces, se atrevía a internarse en el interior de un sex shop, la verdad, el espectáculo que se encontraba solía ser deprimente: hombre feo, malencarado y medio gorilurcio detrás del mostrador, a veces una mujer con pinta de putón "revenio" y algún que otro cliente mirando como a hurtadillas la colección de revistas o películas porno.
La faena solía rematarla la luz roja sobre paredes de tono similar, pollas artificiales por todos los lados, esas muñecas hinchables cutres con la boca abierta destacándose en algún lugar y en un pequeño rincón objetos de regalo y broma horribles, en otro, aún decorado de forma más cutre, la sección BDSM.
Vamos, que o eras muy lanzada (que pocas chicas hay que lo sean tanto) o puta y necesitabas, para tu trabajo, algo que allí se vendiese. En caso contrario las chicas que entraban a los sex shop clásicos eran escasas, es que nada más cruzar la puerta te sentías mal, cuando te miraban el dueño y los dos que veían a hurtadillas las carátulas porno ya es que te morías de verguenza, ya de comprar algo... ni hablar, no vayan a pensar que... y bueno, ya entrar era difícil si pensabas en como te iban a mirar los transeuntes cuando salieses de tal lugar. Menos mal que aparecieron los sex shops online bien surtidos y pudimos acceder a lo que nos apeteciese sin pasar verguenza.
Mi amiga abrió una tienda, muy luminosa, con un gran escaparate, una tienda de regalos en la que hay de todo lo que podais imaginar para regalar en plan baratito y moderno, relojes muy fashion, huchas de cerdito pintadas de colores, pulseras... etc. Al fondo de la tienda hay algunas estanterías con objetos sexuales muy simpáticos, entre esos objetos también hay algún que otro vibrador de esos tan ergonómicos que se venden ahora en colores muy vivos y que a simple vista parece que si te metes eso vas a alcanzar el septimo cielo, todo esto está al fondo de la tienda, pero muy a la vista, no entendais mal, al lado hay ceniceros, gafas de sol, llaveros, teléfonos inalambricos, en fin, cosas muy normales.
Entra un grupo de tres chicas mientras yo le explico a mi amiga como manejarse en redes sociales para darse un poco de publicidad, son jóvenes, rondarán los veinte, curiosean por la tienda, compran alguna cosilla, se detienen en la parte digamos "sex shop" curiosean, hablan entre ellas, se ríen, miran uno de los vibradores, vienen a caja y entre otras cosas... compraron también tres vibradores, uno para cada una.
Dice mi amiga que es uno de los productos que más vende, a veces la verguenza la pasa ella cuando alguna señora ya entrada en años le pregunta para qué es "esta cosa", claro, hay que explicarselo, pero ¡oh sorpresa! tras la explicación alguna lo compra. Mi amiga está que no sale de su asombro con la venta de vibradores, yo creo tener una explicación, no se si la compartireis: cuando algo se saca de la sordidez, del "mundo del pecado" y se hace accesible a TODO el público como algo NORMAL nos cambia el chip, aumenta el número de gente que, quizás habiéndolo deseado durante largo tiempo se atreve a comprarlo
Muchas chicas no lo sabeis, pero en muchos casos la decoración de los puticlubes (que son para hombres) es una mezcla de sordidez y horterismo (esto último en el cien por cien de los casos, y si el dueño del puticlub va de "lujo" y "ambiente selecto" ya es que apaga y vámonos), en la mayoría prohiben la entrada a mujeres (que no sean de la casa, claro) salvo si van acompañadas por un cliente de mucha confianza y la verdad, a ellos no tiene mucho a lo que ir una mujer, salvo que sea lesbiana.
Pero imaginad por un momento, un club diafano, con una luz más normal, más claridad vaya, una decoración minimalista, estilo sueco quizás, con sencillez pero con comodidad, una buena música de ambiente tipo jazz (en los puticlubes casi siempre suenan vallenatos, reaguetón, lo último de Alejandro Sanz, Bisbal, Bustamante y si en el club hay mucha rumana ni os cuento) y dentro hombres que vendan su cuerpo a mujeres, hombres elegantes, sencillos, discretos, nada de macarroides chiquilicuatres ¿creeis que sería posible que las mujeres recurriesen más a los servicios de la prostitución masculina si un club para ellas fuese así en lugar de un antro sórdido y hortera?