Ni las británicas, ni las españolas, ni las monzambiqueñas. No tendría por que ser pero es así. Nos juntamos ilusionadas con alguien, llamemoslo matrimonio o "arrejuntamiento" como dice mi madre, en cualquiera de sus formas vamos sufriendo un proceso como pareja que dura un tiempo más o menos determinado, creo que por las posibilidades económicas de cada pareja. Se pierden las ilusiones y ahí está el problema.
Cuando empiezas una relación tienes ilusiones, aunque la primera de las ilusiones pueda parecer peregrina no deja de ser tal: nos ilusiona saber todo de nuestra pareja, conocerlo o conocerla a fondo, saber todos sus secretos, virtudes y defectos. Cuando lo hemos logrado eso que hemos perdido, ya no tenemos esa ilusión. Pasamos a otra: vivir en pareja, eso nos ilusiona sobremanera, la mayoría de las chicas hacemos eso por primera vez y ponemos nuestros deseos en ello, en decorar el hogar, en comprar las cosas necesarias que nos gusten, en tener una vida más o menos agradable. Aquí constatamos lo difícil que es eso, no siempre estamos en condiciones de cumplir nuestras ilusiones y eso, defrauda. En esta fase además descubrimos que nuestro chico (o chica) tiene defectos que desconocíamos, defectos que no son graves, pero que nos defraudan ¿alguna soporta de buen grado la afición de su chico de sentarse a ver deportes sean cuales sean horas y horas?, es solo un ejemplo, a otros les dará por otra cosa, pero ya vemos que la vida en común no siempre es tan común. Más ilusiones rotas.
También descubrimos que nuestra pareja ya no nos sorprende ni en la cama, esto casi siempre es culpa de ambos, follamos mecánicamente, como siempre, un día tras otro. Para colmo y como nos hemos metido en unas cuantas letras tenemos que trabajar los dos, así resulta que la mayoría de los días estamos cansados y en la cama nos damos la espalda. Más ilusiones rotas y pasó el tiempo, nos hicimos viejos, viejos para volver a empezar, encima hay niños, una hipoteca, un no saber a donde ir, en definitiva: miedo a volver a empezar. Nos resignamos, acomodamos, lo llevamos como mejor podemos y fingimos que somos felices ante los demás. Las ilusiones se quedan a veces en nada, o en trivialidades como ir el domingo a un mercadillo de las afueras. Nos hemos dado cuenta de que las grandes metas que nos marcamos, a estas alturas, con la que tenemos encima, resultan imposibles, jamás recorreremos el Amazonas, nunca viajaremos al corazón de África. Como mucho iremos a algún pueblo cercano y si vemos una lagartija habremos vivido la aventura del siglo. La vida se nos escapó a pedazos antes de que nos diesemos cuenta y ahí estamos, en un café, él leyendo el periódico y ella un suplemento dominical, si ella trata de comentar algo de lo que está leyendo el responderá "me importa una mierda, déjame leer esto que es importante", también puede ocurrir en sentido contrario. Habremos matado el amor, mejor dicho, lo habremos dejado morir, se pueden buscar ilusiones, pequeñas metas todos los dias, hace tiempo, mucho tiempo, que no lo hacemos por que nos da pereza.
bueno no es mi caso, pero con mi novio peleamos mucho y nos damos cuenta en cada pelea de los defectos que tenemos, pero otra vez volvemos y seguimos en la misma situacion,a veces pienso en que vaya a terminar todo esto,pero a la final o terminantemente nos separamos o definitivamente somos felices xq sabemos nuestros defectos y ese es un punto a nuestro favor,estoy segura que nos queremos tanto de parte de el como de la mia.
pero ahi vamos (por si acaso para los malos pensantes,no hemos tenido relaciones sexuales)pero por nuestro bien espero que nos vaya genial.
No está mal tener una peleilla de cuando en cuando, sirven como dices para pulir defectos cuando ambos son abiertos a la sugerencia indirecta que sale de esa circunstancia.
Espero que os vaya todo muy bien, seguro que te lo mereces.
Gracias por tu comentario.
todo lo que mencionas es cierto, tambien lo es que nunca planeamos lo que queremos a futuro y lo que sucede hoy en dia es que muchos jovenes rompen sus ilusiones por un momento de calentura. uno forja su propio destino.