No, en este video no sucede nada malo, solo es una parejita que folla deliciosamente jugando con unas esposas que atan las manos de ella. Y el jugar con esposas, grilletes si quereis llamarlos así, tiene su morbo, mucho, pero hay que tener ciertos cuidados, que una ha vivido unas poquitas experiencias y ha visto algunas cosas, y muy libres sois de hacer lo que os plazca pero al menos que sepais lo que puede pasar.
Mariela era una compañera de trabajo colombiana que tuve hace unos años, muy alegre y fogosa ella, raro era que un cliente le propusiese "un vicio" y ella no lo aceptase. Y claro, tenía que pasar, llegó uno a aquel burdel que le sugirió ponerle unas esposas y follarla así. Le faltó tiempo a Mariela para pedirle unas a la mami (las mamis siempre tienen cosas raras, por si tu no tienes) y en un plis plas estaba con ellas puestas y el cliente todo empalmado follando con ella.
Como Mariela era de natural alegre y viva de genio solía ponerle muchas ganas a eso de follar, así que con las esposas puestas se puso a cabalgar la polla de su cliente, el hombre se emocionó también al verla a ella tan efusiva y en un movimiento de él un tanto brusco Mariela terminó por el suelo, como no pudo protegerse con las manos se golpeó con un hombro en el piso y con la cabeza en una pata de la mesilla de noche, resultado: un hombro dolorido y cinco puntos en la parte alta de la frente.
Lucía fue otra compañera brasileña con la que trabajé en otro club, se tenía ella por muy traviesa, ésta estoy convencida de que no era solo puta por necesidad o por ganar dinero rápido, no a Lucía le iba la marcha, le gustaba que le dieran caña así que con ella ciertos clientes, aficionados a ciertos juegos, se lo pasaban de cine.
Un día a Lucía la esposaron con unos grilletes parecidos a los que usa esta chica del video pero en rojo a un tubo de la calefacción que había en la habitación y que iba a un radiador. Su cliente se puso a hacer el tonto con las llaves, dos en un arito, en una de esas tonterías se las metió en la boca y le decía a Lucía, para asustarla, que se las había tragado pero... es que sin querer... se las tragó.
Total, que a las dos de la madrugada salió aquel hombre, compugnido, a contarle a la mami que Lucía estaba amarrada por unos grilletes al tubo de la calefacción y que él, sin querer, se había tragado la llave. La mami avisó al dueño, y bueno, entre el dueño y uno de los camareros, de esos hombres que sirven para todo, se pasaron un montón de tiempo con una sierra para metal liberando a la desdichada Lucía.
El dueño era una buena persona y no solía meterse con nosotras, pero aquel día se cabreó con la tontería y dijo que no quería ver un puñetero grillete más entre las chicas, más que nada porque si en esos juegos se rompía un tubo de calefacción cuando ésta estaba a tope de temperatura alguien podía salir escaldada y ese tipo de accidentes ya eran palabras mayores, así que nos pidió buenamente que, para evitar tentaciones, los dejásemos en su despacho. Juntó veintitantos grilletes (los míos también, pero yo los usaba para ponerselos a los clientes, nunca me dejé atar por ellos, que sabe dios lo que puede pasarle a una con esos juegos).
Días después la policía hizo una redada de esas de extranjería, dos chicas asustadas corrieron a esconderse al despacho del dueño cuando vieron entrar a los policías y éstos, claro, las siguieron, alucinaron un poco con lo que allí se encontraron: en el despacho del jefe había unas maderitas a modo de perchero con alcayatas en las que el propietario colgaba papelitos nuestros con cuentas y notas como "debo cien", "pagar habitación" o "llevar al médico a las 11'00" y no se le había ocurrido mejor cosa al hombre que colgar en cada alcayata los grilletes correspondientes a cada una.
Fue muy curioso ver como el dueño explicaba la existencia de todos aquellos grilletes en su despacho y nos echamos unas buenas risas mientras nos preguntaban a nosotras si nos los ponía para que no nos fuesemos, si nos tenía amenazadas, etc. etc. etc. en fin, todas esas cosas que pregunta la policía cuando observa cosas extrañas y que bien está que las pregunten, al fin y al cabo les pagamos por sospechar y por buscar la verdad en ciertos asuntos.
Al final hasta fue bueno, solo las dos chicas que habían corrido a esconderse estaban en una situación un tanto irregular con sus papeles (nada grave, algo caducado que había que renovar) y no se las llevaron, solo les dijeron que arreglasen aquello cuanto antes y con ello arreglado que pasasen por comisaría y se marcharon partiéndose el culo de la risa.
El dueño se quedó allí, burdel cerrado y fiesta para nosotras, e invitándonos a lo que quisiesemos tomar por haber sido buenas y no haberle contado a la policía que nos maltrataba o cualquier cosa peor, sabía muy bien él que con aquella decoración en su despacho lo hubiese tenido muy difícil para convencer a los Sres. policías de que no era un malvado proxeneta que secuestraba chicas y las maltrataba.
En fin, que creo que entendeis que con este juguetito hay que tomar unas precauciones mínimas ¿o no? ¿alguno/a ha jugado alguna vez con grilletes con su pareja? ¿fue todo bien? ¿os gustó? ¿os sucedió algo... desagradable o simpático?