Todos sabemos que en Japón les gustan más el morbo y los fetiches que a un tonto una piruleta. Hemos conocido el air-sex, cómo les gustan los porno-concursos de TV y la obsesión que tienen por la leche.
Aunque un clásico como ningún otro es el de la japonesita indefensa, vendada y atada, sumisa ante todo lo que le hacen varios hombres. Casi siempre suele parecer que la chica lo pasa mal, pero no es verdad, es que ellas son así:
me gustaria estar en el lugar de ella en ese momento !!!!
como detesto la censura!!
y como amo los fetiches asiaticos como este...