
Tirulirulí tirulirulirulí...
-¿Hola? Ok. (¡Es mi novio!) Adiós...
-¿Es tu novio?
-Sí.
-¿Qué te dijo?
-Que quedamos en una hora.
-¿Pero no estará aquí ahora?
-No, nos veremos en una hora.
-¿Entonces qué vamos a hacer?
-Acabar.
Y tanto que acaban, rapidito además, que no parece haberles importado un comino la interrupción del cornudo viendo cómo se lo toman entre risitas cómplices y comentarios del tipo Esto es de locos.
Visto desde fuera, causa gracia, mucha. La situación es realmente cómica... hasta que te imaginas que eres tú quien telefonea, te pones a pensar y te entra la paranoia cada vez que llamas a tu novia, aunque sepas a ciencia cierta que está en el trabajo. ¿Planeará sobre tí la oscura sombra de los cuernos?
Mejor no rayarse mucho y aplicar el otro punto de vista: bien podrías ser tú quien bombea sobre novia ajena. Viéndolo así debería volver a aflorar la sonrisa en tí. Además, a ti tu novia no te haría eso jamás de los jamases. ¿Eh? ¿Verdad? ¿A que no?
Que descaro!!!!!
ni se baño la tia!!!!!!
bueno quisa no era no su casa jejeje.
Muy bueno!!!