
Transexual impartiendo una charla a la policía ecuatoríana.
Es una noticia que me dio una gran alegría, traté y trato mucho con transexuales, las conozco, personas que estudiaron lo que los demás, a veces carreras universitarias como cualquiera, capaces de trabajar sin problemas en cualquier cosa pero... por su condición sexual, muchas de ellas, se ven abocadas a la prostitución.
Casi siempre, cuando presentan sus curriculums en empresas, tan llenas de ilusión como cualquier otro ser humano, con sus mismos problemas de necesidad de trabajo, de dinero, de ganarse el sustento se encuentran con la misma respuesta: ya la llamaremos, y de ahí no pasa, a veces incluso ni esa respuesta, sencillamente, les cierran la puerta en las narices.
Eso harta, así que terminan recurriendo a la prostitución, algunas consiguen ahorrar algo de dinero y un día montan un pequeño negocio que les permite salir de ella, otras, por razones que sería largo de enumerar, terminan en el arroyo y con sus vidas destrozadas.
Cuando leí la noticia de que un grupo de transexuales adiestraría (está haciendolo ya) a policías, capacitándolos para tratar con toda la problemática que genera el pequeño gran mundo donde se mueven estas personas enseguida se me vino a la cabeza algún país tipo Suecia, Noruega o Canadá, que están ciertamente más avanzados que otros en derechos sociales.
Pero no, mi gran alegría vino de que esto lo harán las transexuales en Ecuador, un país pequeño, humilde, quizás como muchos otros de hispanoamérica o la misma España con demasiada homofobia aún por desterrar, y es que en este caso, que los policías se dejen asesorar por transexuales puede tener un impacto importante.
El resto de personas, salvo que sean muy idiotas, verán que las transexuales son capaces de algo verdaderamente importante, que un gobierno cree en ellas para hacer una buena labor, en definitiva, que transexual no tiene porque ser equivalente a la chica que recorre un espacio en la calle con una minifalda muy corta esperando a su próximo cliente.
Ojalá el proyecto salga bien y que puedan cumplir satisfactoriamente su trabajo, quizás este pequeño gesto del Gobierno Ecuatoriano sea copiado por otros países y poco a poco las transexuales puedan ir saliendo del gueto donde la sociedad las arrincona.
¿Creeis que las transexuales ecuatorianas pueden hacer una buena labor con la policía? ¿serán capaces de ello? ¿y los policías? ¿se dejarán asesorar de buen grado por ellas?